Regionvalles

Porfirio López

En 20 años: ¿aprenderemos inglés o seremos menos corruptos?

 

Se presentó en días pasados la Estrategia Nacional de Inglés, como ha sucedido en otras ocasiones el evento presume que en un lapso generacional de veinte años todos los estudiantes mexicanos que egresen de educación preparatoria o bachillerato tendrán las competencias necesarias para hablar, entender y escribir en el idioma anglosajón.

El anunció que forma parte según las autoridades educativas federales de la denominada Reforma Educativa representa un verdadero desafío si se toma en cuenta la gran corrupción pública y la desigualdad educativa que priva en el país en entidades como Oaxaca, Guerrero, Chiapas, amplias zonas indígenas, regiones comunitarias y ejidales  de Veracruz, San Luis Potosí, Michoacán, Puebla, Hidalgo y Estado de México.

En dichas zonas y regiones  la educación básica es un lastre desde inicios del siglo XX y el arribo del proceso neoliberal o globalizador en los años noventa hizo más desigual el acceso a la educación básica, media y superior. A pesar de anunciar que en el año 2038 se dominará un idioma, que se lanzará una cruzada nacional para contratar maestros que sepan y den clases “de y en inglés” desde la formación preescolar, de entrenar, certificar y basificar a estudiantes normalistas en los próximos ciclos escolares, lo que es una realidad hoy es que  las regiones indígenas y rurales carecen de infraestructura básica en el rubro educativo y lo que más quieren es comer bien al menos una vez al día.

Sin acceso a la tecnología, sin contar con los medios adecuados, con una docencia que ha sido tomada como rehén de intereses político-electorales y en muchos de los casos sin tener maestros frente a grupo, la llegada del inglés y su posterior adopción como segunda lengua para hablar, entender y escribir textos en un segundo idioma parece ser un asunto difícil de alcanzar en amplias regiones del país, donde antes de asistir a la escuela, las familias tienen que resolver que tienen que comer, donde van a trabajar para sacar apenas el salario mínimo mediante un jornal o un empleo de mostrador y como le van a hacer para vestir y calzar a sus hijos.

Anuncios como el realizado por Aurelio Nuño Mayer recuerdan al mismo anuncio que se realizó en el país cuando se presentó el Tratado de Libre Comercio, en ese entonces también se habló de una periodo generacional de veinte años para que el sector agrícola mexicano pudiera ser competitivo frente a sus pares estadounidenses, nada de eso se cumplió y ocurrió todo lo contrario, el ejido nacional se pulverizó y México terminó siendo improductivo en el capítulo agropecuario e importando granos básicos como maíz y fríjol.

Más adelante cuando se dio la alternancia electoral en el año 2000 se anunció la llegada de más alternancias en las gubernaturas como garantía de democracia y de recomposición política, al paso de casi veinte años de cambios gubernamentales estatales tenemos un espiral de corrupción que inunda prácticamente todas las gubernaturas estatales y que en varios estados ha terminado con gobernadores prófugos o ladrones y  en un triplicación de su deuda pública.

Cuando ocurrió la segunda parte del panismo en el gobierno federal en el año 2006 se anunció la “guerra” contra el crimen organizado que terminaría con las bandas criminales, porque el presidente tendría mano dura contra la delincuencia en diversos estados, nada de eso se cumplió y una década después el país tiene franquicias criminales en diversas vertientes de los negocios ilícitos y  no puede bajar los índices de criminalidad a pesar de mantener a todas las fuerzas públicas del Estado en calles y avenidas de numerosas ciudades medias y zonas metropolitanas.

Cuando llego el gobierno actual que encabeza Enrique Peña Nieto se anunció un Plan Nacional de Infraestructura para modernizar y ampliar la red carretera del país con la finalidad de acortar distancias, mejorar las vialidades, construir modernos libramientos y dar empleo a miles de personas. Todo ello derivo en corrupción luego del escándalo de la Casa Blanca que involucró al presidente Enrique Peña  Nieto y la constructora Higa que venía ganando licitaciones sin tener marcos de transparencia. Como muestra de la corrupción que opera cuando se construyen vialidades o autopistas en este país está el socavón que ocurrió en el Paso Express de Cuernavaca, donde están involucrados el gobierno federal, estatal y las empresas constructoras.

Así que cuando presenta la Secretaría de Educación Pública la Estrategia Nacional de Inglés como un camino hacia el progreso social en voz de Aurelio Nuño, cuando se presumen los millones de pesos que se van a invertir y cuando se tiene un presidente que ha sido sometido a “bullying” porque habla de forma deficiente el idioma inglés, no se puede hacer más que un recordatorio de todo lo que como nación nos ha ocurrido en los últimos años cuando se ha presumido que daremos el gran salto a la modernidad y la competitividad pero quedamos peor. Aprender inglés para los alumnos de educación básica es una urgencia porque otros países con los cuales tenemos tratados comerciales ya han superado ese reto, pero primero hay que comenzar por aprender tanto alumnos como docentes a comprender, leer, escribir y debatir en español para que los infantes de educación básica no sigan reprobando en los siguientes años exámenes de ciencias, comprensión lectora y ciencias.

 

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