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Porfirio López

AMLO su silencio y su estrategia

Andrés Manuel López Obrador se ha quedado mudo, al menos así ha quedado demostrado luego de las elecciones estatales ocurridas en Estado de México, Coahuila,  Nayarit y Veracruz. Unos vídeos aislados en el Estado de México, escasa presencia en Nayarit donde su partido no prendió a los electores y un silencio absoluto en Coahuila, así ha transcurrido la vida política de AMLO luego del cuatro de junio.

¿Por qué ha guardado silencio en la temporada poselectoral un hombre acostumbrado a la incivilidad electoral? ¿Por qué de inmediato se desmarco de una alianza con el Partido de la Revolución Democrática? ¿Por qué a sabiendas que sólo no podrá alcanzar la presidencia de la República, se empecina con su figura y desoye a gobernadores de izquierda?

¿Por qué está haciendo llamados desesperados a políticos de diversa manufactura política? ¿Por qué un hombre con supuesto espíritu democrático no se ha unido a las nutridas marchas pos electorales en un estado como Coahuila? ¿Por qué AMLO no está tan rabioso o furioso con las instituciones y con sus adversarios como ha ocurrido en otras elecciones?

Toda una serie de interrogantes que pinta de cuerpo entero el pragmatismo político con que se ha conducido López Obrador desde que se acercó al PRD y luego de fundar su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). AMLO con esas acciones no parece querer ganar la presidencia de la República en el año 2018, sino aparecer en los libros de historia como el mártir de la democracia, que una “mafia del poder” no lo dejo llegar.

AMLO ha pasado en los últimos días de un político de labia popular que lo mismo se sube a un estrado, que ofrece conversaciones a bordo de un modesto vehículo, a ser un personaje más cauto, agazapado, como una fiera lamiéndose las heridas luego de una batalla. Llama la atención que no le de crédito a sus triunfos en alcaldías importantes de Veracruz, donde Morena ganó  la capital Xalapa, Poza Rica en el norte, Coatzacoalcos y Minatitlán municipios con gran actividad petrolera y abundantes recursos públicos, pareciera que esos casos no le merecen ni siquiera un vídeo, como lo ha venido realizando en los últimos meses.

En lugar de ello AMLO ha utilizado las redes sociales para concentrarse en el Estado de México, donde tiene asegurada su clientela electoral, pero que no le alcanzaría para ganar la presidencia de la República. Si López Obrador y sus estrategas piensan que el Estado de México y la Ciudad de México son sus bastiones y con ello pueden captar preferencias en otras entidades donde Morena es inexistente, es prácticamente un error, un mal cálculo político.

López Obrador ha desechado con soberbia una alianza con el PRD y ha elegido al Partido del Trabajo como su aliado en el 2018. De nueva cuenta, la alianza con el PT no le abonará nada a Morena, en cambio una alianza con el PRD volvería automáticamente a AMLO en casi presidente de la República e inalcanzable para cualquier aspirante o candidato presidencial a casi un año de celebrarse la elección presidencial. De ahí las dudas si realmente el tabasqueño quiere llegar a Los Pinos, sobre todo por el tono del discurso que empleo para referirse al PRD como un partido de mercenarios y oportunistas.

AMLO de cara al 2018 está haciendo por el momento pésimos movimientos y discursos políticos. Llamar a todos los políticos en diversos estados de la República a Morena, le puede costar caro al político del sureste. Abrirles las puertas a todos los políticos, a los arrepentidos para que unan fuerzas en torno a su partido, sus causas y su figura  le abre la puerta a personajes que en diversos estados y municipios tienen un pasado de corrupción e impunidad que en lugar de llevarle votos a Morena pueden ser los nuevos protagonistas de vídeos o conversaciones y con ello restarle preferencias electorales, porque los posibles votantes se desencantan con esos personajes.

Por esas razones pareciera que AMLO ha guardado silencio, porque sabe que en el sistema de partidos Morena ha ganado un espacio en lo local, en los poderes legislativos estatales, en el Congreso de la Unión y con ello millones de pesos para  presumir de honestidad, recorrer el país a costillas de los impuestos de los ciudadanos, para seguir con sus vídeos de los “cochinos y marranos”  y mantener a flote su discurso de “la mafia del poder”, ello le va a dar permanencia en la lucha electoral y competitividad política, así como un lugar en la historia política del país, pero no le alcanza para llegar a Los Pinos. Parece que eso lo tiene decidido el denominado “mesías tropical”.

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