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Íconos de la Huasteca

Antero G. González, el abogado de los pobres

Fue un vallense con una rectitud y amor por la justicia, inquebrantables

Actualmente, el nombre del Lic. Antero G González nos trae a la mente a la escuela que fue bautizada en su honor, sin embargo para la mayor parte del colectivo, la historia de este personaje es prácticamente desconocida, pese a haber sido una persona de una importante influencia en el la vida política durante la primer mitad del siglo pasado.

Hijo de Manuel González y Luz González, Antero nació en lo que hoy es la Delegación de El Pujal, en el ya muy lejano 3 de enero de 1883; fue abogado, catedrático, funcionario público y ocupó el puesto de Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado en tres ocasiones.

Comenzó su educación básica en Ciudad Valles y posteriormente ingresó al Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, hoy Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde estudió la preparatoria y la carrera de Jurisprudencia, de la que se graduó en febrero de 1910.

Al año siguiente de haber obtenido su título como abogado, fue designado Juez de Primera Instancia del Distrito Judicial de Ciudad Valles, puesto en el que se desempeñó únicamente por un año.

Fue en junio de 1911 cuando en la ciudad de San Luis Potosí, Antero contrajo matrimonio con Magdalena Noyola, hija de Francisco Noyola, un importante abogado de la Capital en aquel entonces, unión de la que nacieron dos hijos, Pedro Pablo y Juan Manuel González Noyola, quienes al igual que su padre se decantarían por la abogacía.

En ese mismo año también fungió como suplente de Diputado, y para el año 1913 ya ejercía su profesión como abogado litigante, tanto en Ciudad Valles como en la Capital potosina, y fue durante ese periodo que se ganó el sobrenombre de “El abogado de los pobres”, pues brindaba sus servicios de manera desinteresada a este sector de la población, además de demostrar una rectitud y amor por la justicia prácticamente inquebrantables.

En 1915, Antero González González fue Regidor en el Ayuntamiento de Ciudad Valles; en 1922 fue nombrado Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de San Luis Potosí, puesto en el que se desempeñó hasta 1926, año en que dejó su cargo para volver a Ciudad Valles a seguir ejerciendo como abogado.

En junio de 1938 fue llamado por segunda ocasión al Tribunal, donde fungió por otros cuatro años, y durante ese periodo fue catedrático de Derecho Civil en la Universidad Autónoma, hasta el año de 1942 en que se retiró por problemas en su salud, y regresó a Ciudad Valles.

Pero poco le duró el retiro, pues ese mismo año fue designado por tercera ocasión como Magistrado, cargo que desempeñó hasta el 4 de octubre de 1943, día en que falleció mientras desempeñaba sus funciones en el Salón del Pleno del Alto Tribunal.

Debido a la gran cantidad de gente que conoció a lo largo de su carrera, su sepelio fue uno de los más concurridos, pues la gran mayoría asistió para darle el último adiós.

Fue en su memoria que la sociedad vallense decidió poner su nombre a una de las escuelas más antiguas de esta localidad, la cual, dicho sea de paso, es una de las de mayor renombre en la actualidad.

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