Regionvalles

Toño Martinez

Apaga Andrés Manuel la ilusión de Robertito

El pequeño Down anda feliz con su credencial para recibir pensión, pero recortaron el programa

Cuando los papas de Robertito, un niño con Síndrome Down a quien no han podido inscribirle en una escuela de Ciudad Valles por vivir en un rancho y carecer de recursos económicos para pagar pasajes, comprarle material y alimentarlo correctamente, escucharon por la radio que el presidente Andrés Manuel López anunció en Tlapa de Comonfort, Oaxaca un programa de becas o pensiones para personas con discapacidad, se llenaron de esperanza y alegría.

Robertito es un niño inteligente, vivaz, con problemas de aprendizaje lento y para articular diversas palabras, pero a quien no se le dificulta darse a entender.

Cuando se abrió el registro para las pensiones de discapacitados, Carmela y Esteban vinieron con Robertito a inscribirlo.

El niño apreciaba que algo pasaría en su vida y estaba contento.

Cubrieron los requisitos y les quedaron de avisar cómo les harían llegar la credencial, con la cual tendría acceso a recibir 2,550 pesos cada dos meses.

Impacientes pero esperanzados, Carmela y Esteban tuvieron un día la dicha de que les enviaron la credencial del niño.

Robertito a su manera entendió que eso sería muy importante en su vida.

Enmicaron la credencial y el niño la presume colgada al pecho, con sus abuelos, familiares y a quien se encuentra en el rancho.

Les repite que le van a dar dinero y que le comprará un regalo a su mamá el Día de las Madres.

Pero el dinero no llega a pesar del tiempo transcurrido, hasta que otra vez por radio, los papás de Robertito se enteraron de que el programa de apoyos sería recortado, que no alcanzaría el presupuesto para todos y que, del millón de becas anunciadas, suspenderían muchas.

A ellos no les han comunicado si siguen dentro o están fuera.

Pero están desilusionados, tristes porque ven en la tardanza del dinero una mala señal.

El niño presiente que algo no anda bien, pero sigue orgulloso de su credencial para tener dinero.

Los papás no saben cómo decirle, si lo dejan fuera del apoyo, que siempre no le darán nada, que sólo fue una promesa.

El papá como jornalero piensa ir haciendo un ahorro para regalárselo al niño, como si fuera el recurso que le prometió el Gobierno de López Obrador, pero es muy difícil. Apenas gana para comer.

Robertito en su mundo sigue contento y feliz con su credencial, y que tendrá “nenero” para comprarse unas playeras, un vestido a su mamá y regalare unos zapatos a Esteban.

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