Toño Martinez

Aún sin sabandijas el PRI estatal sigue frito

Está comprobado que directivas electas de espaldas a la militancia, dan resultados electorales desastrosos.

Suponiendo que con todo y el desprendimiento de sabandijas, como llamó la líder nacional de Morena, Yeickol Polevsky

a los priistas (también panistas, perredistas y de otros partidos) que saltaron cual chapulines hacia el Movimiento Regeneración Nacional, como una tablita de salvación para mantenerse pegados a la ubre presupuestaria a través de cargos públicos, el tricolor se libraría de “traidores” para tener la esperanza de oxigenarse, les tengo una noticia por lo que a San Luis Potosí se refiere.

No se hagan ilusiones, con o sin los que se fueron la peor calamidad, el obstáculo mayor que limita al mínimo la posibilidad de remontar los resultados electorales adversos que los hicieron trizas el 2018 lo tienen en casa.

Mientras permanezcan al mando del Comité Directivo Estatal los líderes nombrados por un Consejo Político que no representa nada ni a nadie, están difuntos.

Basta con echar una mirada en retrospectiva, sobre el fin que han tenido liderazgos nombrados por cúpulas en procesos electorales.

Cuando el Partido Revolucionario Institucional nacional, en un rarísimo ejercicio democrático eligió en 2007 a Beatriz Paredes Rangel como su presidenta mediante voto directo de las bases o sea elección abierta a la militancia, le dio al PRI en las elecciones que le tocó organizar, 241 de los 500 Diputados Federales; 21 Gobernadores y se llevó a casi el 63% de las presidencias municipales del país es decir, a pesar de que el PRI venía ya lastimado tras la derrota del 2000 cuando perdió la presidencia de la Republica frente al panista Vicente Fox, lo encaminó a un proceso de recuperación.

Pero, apenas terminó su periodo de mando en 2011, otra vez las manos ocultas retomaron el viejo esquema de las designaciones de dirigentes a través de Consejos Políticos sin tomar en cuenta a sus bases y la tragedia comenzó.

Humberto Moreira Valdez, Manlio Fabio Beltrones, César Camacho Quirós, Enrique Ochoa Rojas entre otros desbarataron los logros de Paredes Rangel, hasta llegar a la peor catástrofe en 2018, cuando a pujidos el PRI apenas obtuvo 47 diputaciones (son 500), 12 gubernaturas, 4 de 32 Congresos locales y se quedó gracias a alianzas con otros partidos, con solo el 34% de las presidencias municipales.

La gente castiga las imposiciones, la antidemocracia, los juegos perversos del poder y la historia no engaña.

San Luis Potosí tiene una dirigencia estatal producto del más claro ejemplo del imposicionismo, donde el poco priismo que pulula por ahí se vio sorprendido cuando supo que ya tenían nuevos líderes substitutos. Nunca los consultaron y si hubo convocatoria solo unos cuantos la recibieron.

Y si encima de eso, de no garantizar ningún futuro con certidumbre a la permanencia del PRI en algunos cargos, su presidente y la secretaria general están jugando su propio boleto, Elías Pesina buscando una  diputación y Yolanda Cepeda la presidencia municipal de Valles, pues ni cómo ayudarlos.

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