Opinión

Bazucasos secos al hombre de la Escopeta

López Obrador exhibido por periodistas españoles y francés como incitador a la violencia contra la prensa

Todo comenzó el 31 de Octubre durante la conferencia mañanera de Andrés Manuel López Obrador, cuando por primera vez desde que inició su mandato, diversos periodistas – hasta entonces impasibles  – comenzaron a mojarle la pólvora a la escopeta que a diario utiliza para disparar a todo lo que se mueva contrario a su Gobierno, y lo sacaron de quicio con el caso de Culiacan, Sinaloa, tuvo que hacer un gran esfuerzo por guardar la compostura.

La mayoría de reporteros no aplaudió ni lo ensalzó como pretendía al presentar junto con el Secretario de Seguridad Arturo Durazo, su versión sobre el humillante papel que hizo su equipo con la detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán, y que metió a Culiacán, Sinaloa, en la antesala del infierno por la respuesta cruenta, organizada esa sí, de grupos delincuenciales que sometieron a los cuerpos de seguridad y al mismo Ejército.

López Obrador, apoyado por uno que otro periodista servil incrustado entre los reporteros que asisten a las mañaneras, buscaba reflectores, alabanzas a su decisión de soltar a Ovidio Guzmán para evitar mayor cantidad de muertos y que encumbraran su estrategia de no responder con violencia a la violencia, ubicándolo al nivel de genio.

Pero no fue así, porque receptores del sentimiento popular, los periodistas que si cumplen su tarea, lo bombardearon con preguntas sobre lo errático del operativo, más que los aciertos como defendía.

Para rematar de achicharrar el panorama borrascoso por la violencia en que está sumido el país, vino el asesinato despiadado de 9 integrantes de la familia menonita Le Barón en Chihuahua, donde fueron acribillados impunemente nueve personas, entre ellas  mujeres madres de familia y niños de entre 8 meses a los 13 años de edad, provocando un conflicto con Estados Unidos porque también tenían nacionalidad estadounidense; y siguieron más crímenes en  Guanajuato, Veracruz, Michoacán, Jalisco, Baja California Estado de México con el claro mensaje de nulo temor a la ley que tiene el hampa y a su política de abrazos no balazos.

Ahí aumento la ojeriza del presidente contra periodistas, y a las frases despectivas conque ha machacado a periodistas, tachándolos de “fifí”, conservadores, sicarios, corruptos, serviles de los conservadores, amarillistas, saltó a calificativos peores cuyo remate fue cuando, citando a Gustavo Madero, señaló que “Muerden la mano (periodistas) del que les soltó el bozal”, refiriéndose a una imaginativa libertad que su administración ha dado a la prensa, pero que en lugar de agradecer usan para denostarlo.

Y luego, utilizando la nueva herramienta de las redes sociales, sus aun simpatizantes manipulados desde esferas del poder, desataron una furibunda andanada de ataques, criticas, descalificaciones y hasta amenazas directas a periodistas y sus familias defendiendo  a AMLO y sus políticas fallidas.
Pero, desde el exterior vino el bazucaso  contra el Hombre de la Escopeta, cuando periodistas de Francia y España representantes de organizaciones internacionales defensoras de periodistas, cuestionaron a Andrés Manuel sobre su retórica agresiva constante contra la prensa que genera enconos y deja vulnerables a ser víctimas de odio a los reporteros.

Cuando la periodista española Silvia Chocarro, tras una relatoría sobre el riesgo del ejercicio periodístico en México, le preguntó si se comprometía a dejar de insultar y usar un lenguaje que no estigmatice a los periodistas –porque los predisponía ser víctimas de agresiones-, fiel a su costumbre de evadir los cuestionamientos incomodos, olímpicamente negó que esté haciendo eso.

“Yo quiero estigmatizar a la corrupción, no a los periodistas; no tengo porque comprometerme porque actúo con respeto a todos”, agregó.

Mientras mantiene su postura del “vamos bien” y “yo tengo otros datos” sobre el agravamiento de problemas sociales, seguridad, economía, desde el exterior medios de comunicación, instituciones, organizaciones de toda índole, ven como el Gobierno de López Obrador está muy lejos de cambiar los lastres que dejaron administraciones anteriores que por el contrario crecen.

La imagen de México en el Mundo se deteriora y en el interior de convulsiona cada vez más; francamente no lo merecemos. Andrés Manuel López Obrados está obligado a replantear sus políticas de Gobierno, sus líneas de acción; tiene que dejar de considerar que es el sabelotodo y escuchar no a quienes se la pasan quemándole incienso, sino a la gente de a pie, a la que genera dinamismo económico, al que trabaja, al que produce en el campo, al que busca proteger la vida.

Puede  y debe hacerlo antes de que el mal humor del Ejército y de la sociedad que no se siente ya tan comprometida con su proyecto, tomen otros rumbos.

Los periodistas, no todos claro, no somos culpables
de los problemas nacionales, tampoco lastre, y las criticas tienen como fin destruir  sino construir presidente Andrés Manuel.

Nuestra misión no es lisonjear al poder –aunque algunos si lo hacen olvidando el pudor y su misión básica-, sino marcar sus errores y procurar el equilibrio  pueblo-gobierno.

DATO COMPLEMENTARIO

De acuerdo con el registro de organizaciones como Articulo 19, en el primer año de mandato de Andrés Manuel López Obrador han sido asesinados 11 periodistas; del año 2000 a la fecha suman 139.
La violencia ha dejado en 10 meses, de Enero a Octubre 29,619 personas murtas, y el número aumenta cada día. Eso no es un invento para dañar la imagen de López Obrador, es una realidad galopante.

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