Regionvalles

Porfirio López

Cada tres años: la misma historia

Cada tres años en el plano gubernamental local en la huasteca potosina se repite la misma historia, se dicen las mismas acusaciones, se atacan los mismos vicios y se presume hacer las cosas del gobierno bien. Pero el resultado de todo ello es de todos conocido: todo termina siendo igual o peor con cada administración pública local, las deudas aumentan, los gobiernos no recaudan lo suficiente y en consecuencia viene el desencanto ciudadano.

Cada tres años entran los gobiernos locales, se realizan las primeras sesiones cabildo, se presentan los nuevos logotipos institucionales, se toman los primeros acuerdos, se integran con diversos personajes los puestos de la Administración Pública, se reparten las comisiones entre los diversos regidores o representantes populares, se vociferan acciones de gobierno y se presumen los puestos públicos en las redes sociales, pero hasta ahí. Todo alrededor del gobierno local permanece igual o sin grandes cambios.

Hoy Ciudad Valles es una ciudad colapsada por el tráfico vehicular producto de obras de drenaje pluvial que trae vueltos locos a conductores del transporte público y el ciudadano común y corriente que diariamente transita de sur o norte o viceversa, el gobierno local está en trance por una huelga del sindicato que controla la Dirección de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Dapas) y lo único seguro es que llegarán a un acuerdo bajo las mismas condiciones que en gobiernos anteriores, en el límite de la tolerancia y en el marco de la opacidad gubernamental.

El resto de los municipios las cosas no pintan diferente. Los gobiernos locales que llevan poco más de un mes en operación apenas van acomodando las cosas heredadas de gobiernos anteriores, las dificultades son similares: falta de recurso financiero, falta de papelería oficial, carencia de parque vehicular para atender urgencias médicas o para recolectar los desechos orgánicos e inorgánicos, falta de preparación para que el funcionario pública sepa y conozca su función al frente de una dependencia, ausencia de toma de decisiones, control vertical del presidente municipal, falta de delegación de facultades y un sinfín de torpezas al inicio de cada gobierno local.

Las primeras semanas de gobierno local se han ido entre acusaciones, entre difamaciones, entre vociferaciones en medios impresos y virtuales que poco sirven para recomponer el orden de las cosas políticas y administrativas en cada gobierno local. Al igual que en gobiernos anteriores existe intromisión de intereses políticos cuando se trata de elegir a un representante de las comunidades indígenas o un representante de una colonia popular, los enconos políticos y económicos saltan a la vista, todos quieren tener el control, la disputa por el acceso a recursos y todos quieren figurar ya sea para entregar una calle pavimentada, presidir un homenaje cívico o dar a un ciudadano de bajos recursos una carretilla con una pala.

Todos los presidentes municipales en funciones y su Administración Pública quieren hacer cosas y obras en favor de la ciudadanía que gobiernan, pero cuando asisten a ver sus cajas financieras vuelven a la realidad. Los gobiernos locales que tenemos no han podido generar su propia riqueza y cuando han tenido mecanismos para acceder a recursos millonarios estos han ido a parar al caño de la corrupción, de la opacidad y al camino de la adjudicación directa que privilegia intereses clientelares generando con ello obras de mala calidad, sobre pecios y una larga cola de proveedores que inflan presupuestos al momento de vender al gobierno una manzana o un saco de cemento.

Hoy tenemos presidentes municipales que no saben que hacer en una sesión de cabildo, regidores que carecen de experiencia y poco conocen de su labor legislativa a nivel local y funcionarios públicos de primer nivel que vienen de sectores ajenos a la Administración Pública, pero que hoy están en la toma de decisiones públicas porque ahí los coloco el presidente municipal y a él le deben lealtad o sumisión cada que tiene que tomar una decisión.

En consecuencia, esas formas de integrar la Administración Pública enrarecen el clima organizacional de todo un gobierno y privilegia intereses clientelares enquistados en cada gobierno local, no solo en la huasteca potosina, sino en toda la entidad potosina. Ante la ausencia de profesionalización viene la improvisación, ante la ausencia de rendición de cuentas viene la opacidad, ante la carencia de fondos financieros llega la corrupción consentida, ante la debilidad institucional viene la imposición de vendettas políticas y ante la ausencia de información gubernamental viene una sociedad distante o ajena a los intereses públicos.

 

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