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Lupillo González

Que el cambio está en ti. ¿Te suena conocido?

Alguna vez has realizado un señalamiento por algo que consideras que el gobierno no hace lo correcto y de seguro alguna ocasión alguien mencionó: Deja de criticar al gobierno, el cambio está en ti.
No dudo que alguna de esta gente lo haga con una buena intensión pero que en el fondo desconozca que es exactamente lo que falta realmente para las cosas cambien, en otras situaciones esto lo argumenta gente muy bien aleccionada servil al sistema y al gobierno en turno, para de alguna forma desalentar la crítica o la protesta y te dicen que para cambiar al país, tienes que empezar a cambiar tú, que el cambio está en uno mismo, como si hubiera una incongruencia por el simple hecho de manifestarte o señalar a nuestros mandatarios que son nuestros empleados.

Que si quieres que México cambie, tienes que empezar por sacar la basura, por estacionar bien tu coche y así. El argumento puede tener razón pero hasta cierto punto, hasta el punto en que puede usarse deliberadamente para desinhibir a quienes protestan contra los mandatarios o los políticos, como si no tuvieran derecho de hacerlo.

Es cierto que una parte de lograr un cambio en la sociedad tiene que ver con el ejemplo, con ser un buen ciudadano. Pero paradójicamente sumado a todo ello (no invadir banqueta, no dar mordida, pagar impuestos, y un sin fin de etcéteras) está la natural inconformidad del ciudadano con quienes se corrompen, con quienes promueven la injusticia. Si yo decido no ser corrupto porque he asimilado que la corrupción es mala, entonces por consecuencia me debería indignar que terceros practiquen la corrupción, y entonces me debo indignar mucho más que las autoridades, en quienes he depositado el rumbo del país, sean corruptas. Entonces no sólo no tengo “prohibido” moralmente manifestarme o señalar como algunos sugieren, sino que es muy deseable y es muy congruente con lo que pienso.

No ser corrupto es muy difícil. Muy posiblemente tu umbral de corrupción es mucho más bajo que el de los políticos, pero la constante práctica de estos actos son los que hacen que se asuman como normales y el individuo crezca en una espiral de corrupción donde lo que vemos como reprobable se termina viendo como algo normal.

El hecho de que la sociedad se manifieste por temas totalmente ligados a problemas de corrupción e impunidad muestra que se reconoce que dichos actos son negativos, y el hecho de que sean reprobados por toda la sociedad puede ayudar a que el individuo se la piense dos veces antes de cometer algún acto de ese tipo.

El cambio está en uno mismo, sí. Pero parte del cambio tiene que ver también con procurar no sólo que el individuo no sea corrupto, sino que también la comunidad no lo sea. Por eso es positivo saber que en México se empieza poco a poco a tener la costumbre de exhibir en las redes sociales a quienes incurren en estos actos, y también que la sociedad cada vez se anima más a salir a las calles para reprobar a aquellos gobiernos que a su juicio, representan corrupción e impunidad.

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