Porfirio López

Del Seguro Popular al INSABI

Si algo había funcionado en los últimos años a nivel nacional ese algo era el Seguro Popular. Creado por el primer gobierno de alternancia, el Seguro Popular vino a remediar la atención médica de millones de ciudadanos que carecían de acceso al IMSS o al ISSSTE. Ahora ese esquema será sustituido por el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi) luego de la reforma a la Ley General de Salud.

A partir del primero de enero de 2020 el Insabi pretende operar con un presupuesto de 271, 519 millones de pesos, dichos recursos involucran recursos de la Federación, aportaciones de las entidades federativas, recursos del programa de atención a la salud y medicina gratuita e incorpora 40,000 millones de pesos para la creación del instituto.

De acuerdo con la retórica oficial el Insabi considera operar de forma directa los sistemas de salud. Por ley se atenderá bajo criterios de igualdad, universalidad, inclusión y gratuidad a todos los ciudadanos que se encuentren en el país y así lo requieran, de acuerdo con el artículo cuarto de la Constitución Mexicana sin importar su condición social.

Según la reforma recién aprobaba para acceder a los servicios del Insabi no se requiere realizar aportaciones o pagar algún monto financiero como se realizaba antes con el Seguro Popular, sino que se ofrecerán servicios de salud y medicamentos de forma gratuita.
Para su financiamiento el Insabi recibirá solo recursos públicos. Para este año el instituto contará con 224, 885 millones de pesos y contará con presupuesto de los ramos 12 y 33 del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud. Para el Programa de Atención a la Salud y Medicamentos Gratuitos para la Población sin Seguridad Social que inició operaciones el año pasado, se estima un presupuesto de 6,634 millones de pesos y se contempla tomar al menos 40,000 millones de pesos que estaba considerados en el Fondo de Gastos Catastróficos que pertenecía al extinto Seguro Popular.

Con la puesta en operación del Insabi se prevé ampliar el catálogo de enfermedades denominadas catastróficas. La protección contra gastos catastróficos 2019 cubría 65 padecimientos clasificados por diez categorías y restringidos por edad, en el año 2020 se pretende ampliar el catálogo para que incluya cánceres para mayores de 18 años, oral, faríngeo, pulmonar, gástrico, renal, de páncreas, tres tipos de leucemia, tres tipos de linfomas, meningitis, tuberculosis, sífilis, hipertensión arterial pulmonar, entre otras enfermedades.

Por la reforma a la ley las entidades federativas podrán otorgar sus servicios de salud al Insabi mediante acuerdos de coordinación, para que el instituto se haga cargo de organizar, operar y supervisar la prestación de servicios médicos, también por ley se abre un buzón de quejas y se establece un compendio nacional de insumos para la salud.

El Insabi desaparece el Fondo de Gastos Catastróficos y se funda el Fondo de Salud para el Bienestar. El instituto canalizará al fondo el equivalente a 11 por ciento de la suma de los recursos del gobierno federal y de los estados, ocho por ciento se asignará a la atención de enfermedades catastróficas, dos por ciento a la atención de necesidades de infraestructura preferente en las entidades con mayor marginación social y uno por ciento para complementar los recursos destinados al abasto y distribución de medicamentos y acceso a exámenes clínicos.

La reforma que crea el Insabi incorpora a las enfermeras y enfermeros con licenciatura, a los médicos homeópatas para que receten medicamentos que se incluyan en el Compendio Nacional de Insumos para la Salud que determine la Secretaría de Salud.

El recién creado Insabi pretende recuperar clínicas, centros de salud y hospitales que están abandonados en diversas entidades federativas, atender a 69 millones de personas en el país, promover la contratación de médicos y enfermeras para atender zonas marginadas para implementar el Modelo de Salud y Bienestar (SABI) que operará con un médico, una enfermera y un promotor de salud por unidad médica.
Todo suena bien en el arranque del Insabi, sobre todo porque México atraviesa por una enorme crisis de seguridad social, déficit de hospitales de alta especialidad, déficit de medicamentos, corrupción en insumos médicos y compra de medicinas, déficit en la creación de recurso humano especialista en áreas sensibles a la salud de la mayoría social y una amplia desigualdad que dejan sin medicamentos ni atención especializada a los más pobres del país. Lo que habrá que observar de ahora en adelante es la operación, implementación y consolidación del Insabi en las entidades y municipios marginados, hacer realidad la atención médica de calidad y de especialidad, revisar cada presupuesto bajo esquemas de transparencia y rendición de cuentas. Si ello no ocurre en el corto plazo la crisis del sector salud mexicano se acentuará como viene sucediendo desde hace más de una década.

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