Regionvalles

Lupillo González

Escuela de rateros

Lamentablemente los partidos políticos han sido creadores y productores de grandes corruptos que han dañado al país. Ahí se van forjando y aprendiendo como sus superiores gracias a que con actos nada éticos y fuera de la ley escalan puestos en la política.

Las candidaturas muchas veces tienen un costo para quién quiere ocuparlas, las diputaciones y senadurías si no son pare el presidente del partido en turno o un allegado al presidente o gobernador, entran al terreno de la subasta para ver quién ofrece más para quedarse con una.

Los aprendices se van dando cuenta que el sistema político otorga impunidad para todo aquel que decide violar la ley y realizar actos de corrupción. Lo que al inicio puede ser grotesco e inadmisible para muchos de ellos, con el tiempo ya se familiarizan tanto con esos aberrantes actos que terminan viéndolos como normales y como parte de un proceder automático de sus superiores.
Obviamente no se puede cargar en su totalidad la culpa a los partidos políticos, pero si son una autentica fábrica de sujetos que van perfeccionando sus técnicas del abuso y el robo. Las regidurías sirven para pulir sus técnicas, aunque todavía son pulpos en crecimiento ya van extendiendo poco a poco sus tentáculos. Cuando llegan al Congreso o alguna presidencia municipal se gradúan con honores. Un grupo seleccionado por el olimpo llegará al doctorado y las gubernaturas, secretarias de estado o la presidencia serán la consecuencia. Aunque insisto, existen grandes bribones que se pueden brincar todo el proceso porque las mañas ya las traen en su ADN.

Es triste ver como muchos jóvenes con el paso del tiempo pronto se contagian del virus del abuso y la corrupción, basta ver lo sucedido con la pasada legislatura que es considerada como la peor de la historia. Dos elementos que se supone no cargaban con los vicios de los diputados titulares que tuvieron que pedir licencia como diputados después del escándalo aquel llamado “la ecuación corrupta”, me refiero a Jorge Luis Miranda Torres del Pan y a Juan Alejandro Méndez del Prd, en tiempo record nos demostraron que aprendieron en tiempo record las triquiñuelas y malas mañas de sus superiores. Salieron iguales y pronto usaron empresas fantasmas y realizaron los nefastos actos de quienes les cedieron el lugar precisamente señalados por corrupción.

Los partidos políticos se han ido mutando y cada vez se parecen más entre sí, aprenden las peores acciones del otro, se comparten candidatos y sus supuestas ideologías se guardan en el cajón cuando se buscar el poder se trata. Las cúpulas van provocando un sinfín de actos de corrupción que son imitados y muchas veces mejorados por las bases. Estos institutos tienen hoy el mayor de los retos que tanto hace falta en la política y que es la congruencia. Se tiene que combatir la corrupción a fondo empezando por ellos y con el ejemplo.

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