Locales

Estrepitosa caída de… la infidelidad

Ni tarifas especiales de Moteles levantan renta de cuartos.

CIUDAD VALLES, S.L.P. Lo que ni la religión, las terapias de educación sexual y de pareja, ni siquiera el miedo al SIDA había logrado en muchos años lo que el COVID19 está consiguiendo en apenas 4 meses: disminuir a grado mínimo la infidelidad masculina y femenina que casi dicen algunos, está en vías de extinción.

Los propietarios de moteles -refugio de los pecaminosos- están angustiados por la falta de clientela, al grado que despidieron personal, redujeron el consumo de energía eléctrica, cambiaron aparatos de aire acondicionado por “Inverter” que ahorran energía, y los blancos como sábanas, almohadas y toallas los lavan en las lavadoras domésticas de sus casas para evitar el gasto.

Hay quienes incluso sustituyeron los simpáticos jaboncitos “Rosa Venus” y “Jardines de California” por tiras de jabón Zote.

Bueno, incluso bajaron las tarifas y ofrecen promociones de 100 pesos por 2 o 3 horas o 200 toda la noche pero ni así llegan las parejas.

Aquellos horarios muy definidos para la puesta del cuerno de mujeres casadas, de 8 a 11 de la mañana después que dejaban sus hijos en la escuela desapareció por el cierre de planteles educativos y se les acabó el pretexto al marido de que de ahí iban a comprar las cosas de la comida.

Tampoco el de los empleados burócratas para “sanchar” que era de las 3 a las 5 PM y el de las y los trabajadores en general que daban rienda suelta al amor prohibido de las 7, 8, a 9 de la noche, el cual también se acomodaba para quienes argumentaban que irían al GyM.

Como consecuencia bajó también la venta de condones y pastillas del día dia siguiente.

La infidelidad está con vida artificial … bueno, al menos mientras persista la pandemia.

Diversos propietarios de los 14 moteles operando aún en Valles temen que será su ruina.

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