Opinión

Fantasmas no son ficción: están en todos lados “buenos” y siniestros

Creyente o no, lo mejor es no llamarlos ni provocarlos; cuidado con lo desconocido.

Están lo mismo en nuestras pesadillas, que en las casas, edificios, cavernas, comercios, oficinas públicas, noches oscuras, caminos solitarios, carreteras; los fantasmas existen.

Más allá del mito, la leyenda o narrativas de las culturas populares del mundo, los espectros son tan “reales”, que la misma ciencia que sólo cree en lo comprobable, ha comenzado a ceder y abrir investigaciones apoyadas en sofisticada tecnología fotográfica, sonido y molecular para contactar a estos entes.

Medios de comunicación de alta credibilidad por su ética y seriedad como Travel Channel, Discovery, y History Channel, entre otros han realizado investigaciones profesionales en casas encantadas, bosques, edificios o cementerios en búsqueda de espíritus y producido documentales escalofriantes sobre presencias espectrales y su accionar.

Claro, también abundan los charlatanes o simples aficionados que se auto denominan “Cazadores de Fantasmas”, quienes sin orden ni sustento alguno elaboran videos editados, que cuando mucho llegan a contener “voces”, “sonidos” o descripciones de figuras cruzando algún lugar, que solo se “aprecian” por la descripción narrativa mas no por visualización.
Su idea no es contribuir a ahondar en un tema que ha seguido a la humanidad prácticamente desde su surgimiento, si no, hacer negocio sin reparar en que penetran a un mundo oculto, más allá de la comprensión llana y los resultados para ellos y quienes conozcan su “material” puede ser de consecuencias fatales.

La razón es sencilla; en el plano fantasmal, lo mismo pueden encontrarse espíritus blancos, que los oscuros, entes demoniacos, vengativos, destructivos o pervertidos –íncubos y súcubos-, y potencialmente provocadores de locura o muerte.

El cristianismo, la iglesia católica generalmente exhorta a no creer en las entidades desconocidas, en los fantasmas;
sin embargo, en una vertiente de su ministerio, cuenta con legiones de sacerdotes especializados en exorcismos para atender a personas que sean posesionadas por demonios, o para practicar rituales de oración en casas dominadas por brujerías o fantasmas.

Inducir encuentros con espíritus, es una práctica de quienes se consideran médiums, psíquicos o clarividentes, pero entraña extraordinarios peligros recurrir a su servicio, lo mismo que el uso de rituales de invocación o juegos que terminan siendo portales a lo desconocido, como la conocida mundialmente “ouija”, en torno a la cual existen documentadas por agencias policiacas acosos y muertes espantosas de personas que por diversión o a buscando aventuras fuertes, las utilizaron.

En nuestra siguiente entrega, hablaremos de la clasificación de fantasmas, demonios y entidades del universo paranormal con carácter meramente informativo.
Las experiencias propias arrojadas por investigaciones particulares, serán expuestas más adelante.

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