Regionvalles

Porfirio López

Frente Amplio Democrático ¿ilusión o realidad?

 

Ricardo Anaya dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN) y Alejandra Barrales presidenta nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) han ido realizando encuentros y declaraciones en torno a la edificación de un Frente Amplio Democrático (FAD) que pueda competir electoralmente en el año 2018 cobijado bajo las siglas de los dos partidos políticos que dirigen.

No es un asunto nuevo el anuncio de un frente que andan tramando Barrales y Anaya, solo habrá que recordar que en el año 1988 cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se balcanizó y se comenzó a erosionar su mayoría absoluta en el Congreso de la Unión y en las entidades federativas, la elección de ese año tuvo su Frente Democrático Nacional (FDN) con Cuauhtémoc Cárdenas un ex priista como candidato. La idea de Cárdenas y otros ex priistas era precisamente aspirar a democracia electoral, quitar al PRI de Los Pinos y también la transformación del país.

El resto de esa historia la conocemos, ese frente nacional que llevo como candidato presidencial a Cárdenas terminó convertido en el PRD. Cárdenas se apropió de la franquicia partidista, el PRD se convirtió en refugio de ex priistas y generó sus propios demonios entre los cuales el más destacado fue Andrés Manuel López Obrador, quien emulando al ingeniero Cárdenas se fuga del PRD en el año 2012 y funda su propia idea de izquierda pura bautizada como Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Por tanto y teniendo como experiencia el FDN y su destino, habrá que visualizar en los próximos meses si el llamado de los presidentes del PAN y del PRD  es una ilusión o una realidad política, sobre todo si se toma en cuenta una serie de factores negativos entre los cuales se pueden citar, el desgaste electoral que tiene el sistema de partidos que se construyó en el país, la enorme aura de corrupción, el descrédito que acumulan todas las instituciones políticas que están representadas en el Congreso de la Unión y en el resto de las legislaturas estatales y la escasa participación electoral ciudadana que resulta en ingobernabilidad para quien se erige como ganador de una elección.

¿Por qué la urgencia de aliarse lo que se presume la izquierda y la derecha mexicana? ¿Qué liderazgo al interior de sus respectivos partidos políticos representan Barrales y Anaya? ¿Cuáles son las posibilidades de ganar la presidencia de la República si se crea un FAD? ¿Quién será el candidato de ese frente? ¿Cómo formarán gobierno en caso de ganar el frente la titularidad del Poder Ejecutivo? ¿Qué agenda común tendrá el FAD? ¿Cómo van a resolver las candidaturas en los estados, distritos federales, locales y municipios que estarán en juego en el 2018? ¿Cómo van a domar a sus respectivos grupos de interés o “tribus” que se despliegan territorialmente para vigilar una elección? ¿Qué tan amplio tiene que ser el frente para poder competir en entidades donde la polarización política y la criminalidad son un tormento social? ¿Qué otros partidos políticos caben en el FAD?

Por partes e intentando responder algunos de los cuestionamientos anteriores, anotaría que la urgencia de aliarse PAN y PRD es porque en solitario ninguno de los dos tiene seguridad en ganar la elección federal del año siguiente o competir dignamente sin caer al cuarto o quinto lugar en la preferencia ciudadana, en consecuencia, si se alían bajo el manto de un FAD aseguran sobrevivencia política, representación popular en el congreso federal, en entidades y municipios. Otro factor sería cuidar su imagen pública, dado que los dos partidos políticos son percibidos como corruptos por una amplia capa social electoral, si van aliados al 2018 la culpa o los yerros que han cometidos en las entidades federativas y que involucran lo mismo a Barrales, que a Anaya, a gobernadores y legisladores  serán compartidas, ello los coloca al mismo nivel que todos los partidos políticos y en consonancia habrá “piso parejo” en la percepción de la corrupción para todos los candidatos.

Otro cuestionamiento que enfrentará el FAD en caso de concretarse en los próximos meses es el candidato que representaría los intereses comunes del PAN y del PRD, por ahora ni Margarita Zavala, ni Miguel Ángel Mancera, ni los ex gobernadores panistas y perredistas, mucho menos los que se presumen independientes que aspiran a la candidatura presidencial han presentado ideas contundentes en torno a lo que tanto Anaya como Barrales presumieron como la transformación del país.

La idea del FAD suena interesante en el papel, en la práctica cuando uno escucha a los actores políticos involucrados en la formación o en el rechazo a ese frente no queda más que recordar tiempos pasados u olores del viejo régimen. Decir que el FAD servirá para quitar al PRI de la presidencia y una vez que este se vaya de Los Pinos entonces el país iniciará su transformación no lleva a ninguna parte, sino a la reproducción de vicios y herencias que no hemos podido superar en los últimas dos décadas: populismos, demagogias, cofradías, canonjías, ilusiones y ficciones. Ese me parece es el mayor riesgo que se corre al imaginar de nueva cuenta un Frente Amplio Democrático.

Commentarios

comentarios

Al tope
Abrir Chat
1
Close chat
Hola gracias por visitarnos.

Empezar