Opinión

La 4T en cuatro declaraciones y en cuatro inversiones.

Desde sus tiempos de campaña y luego de llegar al poder presidencial Andrés Manuel López Obrador se volvió experto en el uso impune de la lengua. Desde el Palacio Nacional ha vertido un sinfín de declaraciones a través de lo que él denominó como conferencia mañanera. En ella se tocan todos los temas, se habla de todo, se acusa de todo y se marca la agenda nacional.

Ello se ha vuelto un asunto común porque el presidente sabe que existe una clase política impresentable, que él ha definido como adversarios neoliberales y también no existe un contrapeso que detenga la euforia del presidente de la República, cada que se le cuestiona algún asunto relacionado con la economía, la seguridad pública o los resultados de su gestión en el Poder Ejecutivo.

En los últimos días cuatro declaraciones pintan de cuerpo entero al presidente y lo que él denomina Cuarta Transformación, pero también en los meses que lleva gobernando existen cuatro inversiones que desmontan la idea de la transformación. El presidente ha demostrado con esas cuatro declaraciones y con las cuatro inversiones en retirada que él ha sido uno de las causantes del deslizamiento negativo de la economía nacional. No se puede ser el titular del Ejecutivo y pensar que una declaración a la ligera o con sorna no afectará el rumbo de la inversión extranjera de un país.

Declaraciones sensacionalistas del presidente abundan, pero en este espacio escogeré solo cuatro que ocurrieron en las últimas semanas. 1) Cuando se le cuestionó sobre el rumbo de la economía, él dijo “hay que ser optimista, hay que cantar, gracias a la vida”, 2) Cuando declaró en torno al proceso electoral del año próximo, se asumió como “el guardián de las elecciones”, 3) Cuando opinó sobre la cancelación del proyecto de la empresa española Iberdrola en el puerto de Tuxpan, Veracruz, el presidente expresó “México ya no es tierra de conquista” y 4) Cuando respondió de manera machista y con estereotipos en Texcoco, Estado de México que “por tradición las hijas están pendientes de los padres, los hombres somos más desprendidos”.

Las cuatro inversiones que delatan lo que nos espera en materia económica también revelan como piensa el presidente respecto a la inversión, el crecimiento económico, la generación de empleo, la generación de infraestructura y la reactivación económica de la denominada Cuarta Transformación. 1) La cancelación de la construcción del aeropuerto internacional de la Ciudad de México representó una inversión en retirada que costó 13, 000 millones de dólares, 2) La oposición a la generación de energías limpias tuvo un costo en negativo de 6, 426 millones de dólares, 3) La cancelación de la construcción de la empresa cervecera Constellation Brands luego de la consulta amañada representó la fuga de 1,300 millones de dólares en inversión y 4) La cancelación de la central eléctrica en Tuxpan, Veracruz que iba a realizar la empresa Iberdrola significa una pérdida de inversión de 1,200 millones de dólares.

Así, en cuatro declaraciones sensacionalistas y en cuatro inversiones medidas en millones de dólares sin realizar es como hay que analizar el resultado que hoy tenemos en materia económica en un país que no crecerá en lo que resta del sexenio y que tampoco está rindiendo resultados en materia de combate a la corrupción, la crisis de seguridad pública y la generación de empleo.
Las cuatro inversiones idas representan lo que el INEGI ha evidenciado desde febrero de este año y que al mes de abril hacen que la caída de la economía sea la peor desde la década de los años 30 del siglo pasado. De acuerdo con reportes de INEGI la economía mexicana cayo 17.3 por ciento, mientras para el Fondo Monetario Internacional la economía nacional se hundirá 10.5 por ciento. Ello en consonancia con lo declarado por el embajador estadounidense Christopher Landau quien dijo que en México existen cosas desalentadoras para la inversión.
El sector de manufacturas ha caído un 35 por ciento, el sector de la construcción se desplomó 38 por ciento, las ventas de tiendas de autoservicio tienen una baja 25 por ciento, los viajes en avión 98 por ciento, el sector del turismo 80 por ciento y la producción automotriz experimento un descenso de 93.7 por ciento. Si uno analiza esos sectores de la producción nacional, no se ve como solo con el optimismo del presidente se puedan recuperar los doce millones de empleos perdidos desde el inicio de la crisis del Covid-19.

El presidente puede seguir diciendo y haciendo en la plaza pública sus declaraciones machistas, puede seguir sus practicas de cantante, puede seguir recreando su ideal nacionalista, puede seguir amagando a instituciones autónomas como el INE, puede seguir haciendo documentales, en ello encontrará millones de aduladores, aplausos baratos en el Congreso federal y millones de votantes en un futuro próximo, lo que el presidente no va a encontrar con esas declaraciones es recuperación económica, ni crecimiento económico, ni generación de empleos bien remunerados, ni condiciones de bienestar.

Sobre estos últimos temas si existen estudios que evidencian que la economía mexicana lleva un mal manejo y por supuesto un mal conductor. Ni los ahorros presupuestales, ni la recuperación que ha hecho el SAT, ni los bajos salarios de los funcionarios, ni las subastas de los bienes del crimen organizado alcanzarán para el boquete que hoy tiene abierto lo que se denomina 4T.

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