Regionvalles

Editorial

LA EDITORIAL RV

Indígenas de la zona tének siempre batallando con la marginación en la que viven. ¿Hará falta una consulta para saber qué les hace falta?

A la zona indígena de Valles, que le dicen zona tének, por la etnia que vive ahí y que se conforma de 10 ejidos la han tenido marginada desde la geografía. Por ejemplo. El primero de los ejidos, viniendo desde la zona centro de Ciudad Valles está a ocho kilómetros, hacia el poniente. En ese lugar no ha habido polo de desarrollo, por más que se presuma de haberle hecho una carretera, porque en ese lugar donde conviven 10 ejidos, en 32 comunidades y que suman alrededor de 17 mil personas no sólo está marginado de la vida económica del municipio, sino que no se han creado empleos en aquel lugar, no se les ha llevado agua de manera formal, sino a través de sistemas de agua fallidos y de nada les sirve tener carreteras llenas de baches si incluso no hay un plan de movilidad para todos esos habitantes, ya que el transporte es informal y sin horarios específicos.

Pero principalmente se tiene que hablar de economía. Un lugar para vivir, debe tener fuentes de empleo o una actividad económica que le rinda frutos a los habitantes del sitio y en la zona tének hay actividad agrícola menor, para auto sustento o para vender en cantidades magras en la cabecera municipal, por eso sus habitantes tienen que emigrar a la pequeña ciudad de Valles, a buscar actividades de medio rendimiento, como empleos de poca ganancia salarial o de plano irse a Monterrey, que es el destino laboral de muchos de los jóvenes que han encontrado mejores ganancias en esa ciudad, con alta competitividad económica y que los transforma de plano, porque, o se quedan a vivir en el norte o regresan con nueva cultura de vida y de comportamiento, dejando de lado sus raíces autóctonas y su lenguaje.

Otra cosa grave es el transporte. Todavía hace 20 años, los más afortunados tenían que viajar en bicicleta hasta la zona tének y los menos favorecidos hacían el trayecto a pie, porque el transporte era escasísimo y costoso. Ahora que se medio reguló un transporte para esa parte de Valles, las camionetas de transporte mixto no respetan los horarios y hacen uso de una informalidad que afecta a los tének que tienen que presentarse a una hora a sus labores o a los que vienen a Valles a la escuela de nivel medio superior o superior.
Pero lo que sí es una verdadera burla es el par de ocasiones en las que los Gobiernos han ofrecido literalmente “atole con el dedo” en cuestión de agua entubada para las casas de los de la zona indígena, porque cuando Eligio Quintanilla dio a conocer el Sistema Tanchachín nadie suponía que ninguna de las llaves que se habían puesto iban a funcionar, porque el sistema, carísimo en ese entonces, fue armado con partes y tubería que no correspondía al volumen de agua ni a la presión que ejercía ese sistema que actuaba por gravedad. Ya más acá, Socorro Herrera Orta, en 2010 dio a conocer la solución contra el Sistema Tanchachín, llamándolo con más justicia Sistema Tének, pero que igual que el otro, hasta la fecha, tiene sumidos en la carencia del líquido a los de aquella zona que tienen que hacer uso de los veneros y los pozos, ya que el sistema más reciente tenía fallas idénticas a las anteriores, con todo y que tuvo un costo de 30 millones de pesos, suficientes para hacerles llegar agua.

Hoy hubo un foro hecho a las comunidades indígenas en Valles, para conformar el Plan Nacional de Desarrollo con las comunidades indígenas que no deberían estar participando en una encuesta de cómo mejorar sus comunidades y su nivel de vida, porque se supone que son mexicanos que viven en el mismo territorio que ocupamos los que no somos de una etnia y, por lo tanto, deberían ser objeto de beneficios así como se beneficia (de vez en cuando) a una colonia o a una calle con pavimentación, luz y servicios de todo tipo.

Este olvido también podría considerarse discriminación, ¿o no?

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