Editorial

LA EDITORIAL RV

El turismo se ha convertido en un negocio para muchos y en un motivo de preocupación para los ciudadanos locales que encuentran rentas cada vez más caras

La baja económica que sufrirá Valles por los múltiples factores que ya todos conocen, como la recesión que afecta a todo el país, la zafra menguada por la sequía y la falta de liquidez por la nula inversión pública de los tres niveles de Gobierno hará que la sociedad Vallense evolucione hacia un escenario turístico que tiene pros y contras bastante marcados.

Hay un fenómeno que es innegable en Ciudad Valles y que está afectando el terreno de los negocios y de las ventas, que por cierto no es muy halagüeño: las rentas se han disparado de una manera casi brutal porque la mayoría de los dueños de casas o departamentos lo que en verdad quieren son dos cosas: encontrar un arrendatario que le pague la cifra descomunal por su casa o depa o, en el mejor de los casos subir a la plataforma de Airbnb su morada y gozar de las temporadas vacacionales que cada vez requieren de más habitaciones para pernoctar, obteniendo ganancias que nadie le dará estando en el municipio.

Es la fiebre del oro de las rentas en Valles porque quien tiene una casa en buenas condiciones, con los servicios completos, minisplit e internet tiene una pequeña mina de oro por la que puede cobrar hasta los 4000 pesos la noche, sin preocuparse por tener veladas sin trabajo, ya que la demanda no para. Haga cuentas multiplicando por los 15 días que dura la temporada de Semana Santa y ahora agregue el verano, que se volvió también imán para todo tipo de turistas principalmente nacionales.

Los vallenses están saliendo a flote gracias a que muchas familias ya están metidas de lleno en esta actividad y algunas se han profesionalizado con capacitaciones sobre atención a clientes y hospedaje, así que por más negro que este el panorama en Valles y la región, la naturaleza seguirá siendo el atractivo para visitantes que siempre cargarán dinero para gastar.

Lo que está pasando es que muchos vallenses están emigrando a las zonas alejadas de la ciudad, a las salidas o a los fraccionamientos de bajo perfil, porque en lugares con poca urbanización y con suficiente lejanía del centro es difícil hacer el negocio del que estamos hablando y tampoco las rentas se pueden incrementar dramáticamente como sucede en el centro o en las colonias aledañas.

La economía emergente es el turismo (falta mucho para que sea la principal), pero hay afectaciones locales, como la marginación a la que se obligan muchos ciudadanos a los que se les encarece todo para beneficio de la bolsa de casi todos, porque habiendo circulante hay vida.

 

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