Editorial

LA EDITORIAL RV 28 JUNIO 2020

La Sectur estatal ha tenido poco cuidado en advertir sobre los riesgos de los parajes para los de fuera

Cómo le hace falta a la zona huasteca pensar en los riesgos que se corren en las regiones ribereñas y en los sitios con parajes, después de conocer el caso de la familia destrozada por una creciente en el Río Gallinas y que se llevó a un hombre de 40 años y a su hijo de siete años, frente a los ojos de la esposa y madre, respectivamente.

La naturaleza no perdona. Las crecientes suelen suceder cuando comienzan las lluvias, porque mientras caen precipitaciones en las zonas urbanas o con alta densidad de población, en las zonas altas de la sierra y en los bosques, las lluvias son más intensas y llenan las cuencas hasta que se acumula tanto líquido que baja como aluvión, para llevarse todo a su paso.

Eso a la mejor lo saben los especialistas en Protección Civil, los rescatistas y los que se dedican a la prestación de servicios turísticos, pero no lo saben las personas que vienen de vista desde lugares donde no hay ríos ni cascadas como los de la región, quienes visitan la zona con la intención de meterse al agua o de fotografiarse con los parajes a sus espaldas.

¿Dónde están los señalamientos de peligro en los parajes que dicen que puede ser riesgoso meterse a un afluente durante la temporada de lluvias? ¿Dónde está la señal que indica que en algunos hay remolinos, aguas profundas e incluso cocodrilos? No hay nada.

La Secretaría de Turismo se la pasa levantándose el cuello cuando da las cifras de las visitas de personas de otros estados u otros países, como si moviera un dedo para que ellos vengan, cuando se sabe que la mayor promoción la hacen de boca en boca los turistas cuando regresan a sus lugares de origen, pero ¿qué tanto ha hecho Arturo Esper para hacer entender sobre los peligros que se corren en los parajes a causa de la misma naturaleza?

Ni siquiera han hecho una política de crecimiento sostenible de los sitios más visitados o más representativos, mucho menos la política de protección civil, que prevenga y no que solamente busque cuerpos cuando ha sucedido la tragedia.

Están pendientes desde hace años y años con lo mismo y de nueva cuenta pasó un desastre que afectó para siempre a una familia. El simple hecho de poner letreros explicando los riesgos de las lluvias y de los ríos podría resolver muchas cosas.

 

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