Íconos de la Huasteca

“La Macarena”, la plaza de toros de la Mirador

La mandó construir “Cantinflas” para apoyar causas altruistas

CIUDAD VALLES, S.L.P. Con madera de la región y mano de obra local, inició en Ciudad Valles en el año de 1937 -periodo en el que fue presidente municipal don Tomás Oliva- la edificación de una plaza de toros hecha de palos de otate y madera varia, propiedad de Mario Moreno “Cantinflas”, la cual fue llamada “La Macarena”.

Para 1938, la plaza de toros ya se encontraba funcionando, se ubicaba en el lugar que después ocupó un tanque elevado de almacenamiento de agua para los habitantes del sector.

Las gradas de este recinto se alzaban en menos de una docena de filas y el lugar se abarrotaba cada que sabía la gente que “Cantinflas” estaría toreando.

El costo de entrada eran unos cuantos centavos, que pagaban por igual chicos y grandes -los que podían, por la pobreza que en aquel entonces había-, y el recurso que se recaudaba en “La Macarena”, en casi todas las ocasiones fue para que las damas de la caridad de aquel entonces, utilizaran el dinero en beneficio de la gente pobre.

Esta acción inició bien, dando alimento a los más desprotegidos, pero con el paso del tiempo el recurso se fue destinando a otras cosas.

En ese mismo sitio sólo queda la huella de lo que fue el imponente redondel, lugar en el que actuaron tanto las más importantes figuras del arte de la tauromaquia de aquellos tiempos, como el propio “Cantinflas”, quien en su intervención hacía todo tipo de gracias.

Esto lo hacía el “Mimo de México”, cuando se daba a nivel nacional su ascenso como actor cinematográfico, permitiéndose participar como torero en varias ocasiones en esta misma plaza y en muchas otras.

Algunos jóvenes y no tan jóvenes de la época, pronto lo imitaron y también organizaban estas actividades.

En esos tiempos, el lugar predilecto de los aficionados a la fiesta taurina, era el restaurante “España”, de Antonio Maldonado, a quien llamaban “El Curro”, y era ahí donde se reunían él mismo, con amigos como don Manuel Montalvo y don Gonzalo N. Santos, a quien le apasionaban mucho los toros y posteriormente inició su crianza, además de enviar a su hijo Gastón a Portugal, a relacionarse con el medio taurino de la época, donde logró convertirse en importante rejoneador, pasos que siguió su descendencia.

Mario Moreno “Cantinflas”, asistía con frecuencia a “La Macarena”, lugar que él mismo mandó quitar al darse cuenta que el dinero de las entradas, que se suponía sería destinado a la gente más pobre, era usado con otros fines.

En uno de los caminos aledaños (ahora calle 30 de Mayo), también se jugaban carreras de caballos, como parte de la fiesta que se organizaba cada que se anunciaba un evento taurino.

80 años después, el lugar y el entorno donde se ubicaba “La Macarena”, que reunió a familias completas y se convertía en una gran algarabía, muestran grandes residencias, inmuebles que habitan familias de buen nivel social de la ciudad, y de aquella gran plaza de toros, sólo queda el redondel original, que es el mismo diámetro de la pequeña glorieta que distingue a la colonia Mirador.

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