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Íconos de la Huasteca

La música, oficio de alegría y redituable

Alfredo y Julio forman parte del folklor de la Huasteca Potosina

 

CIUDAD VALLES, S.L.P. La música es un arte, pero también es un oficio que se desempeña principalmente en ambientes festivos y que llega a ser redituable, de acuerdo a los músicos empíricos Alfredo Domínguez y Julio González, quienes no forman parte de una agrupación, pero que en cualquier día se pueden encontrar a la zona de los mercados, ponerse de acuerdo y acudir juntos a tocar en fondas, bares y cantinas.

Ellos, como otros compañeros músicos, se han convertido en una tradición sobre todo en los mercados, donde sus servicios son requeridos por comensales que vienen de otros lugares del país, y que quieren conocer el folklor de la región, y qué mejor que a través de la música, que interpretan de manera magnífica.

Alfredo Domínguez, el músico mayor, destaca que la gente es muy bondadosa y les ayuda con una moneda a los músicos, quienes así sacan para comer, y precisamente habló sobre el tema en el Día de Santa Cecilia, la patrona de los músicos. “El significado es realmente porque la historia dice que ella tocaba, nosotros asistimos a su capilla, le llevamos las mañanitas muy temprano, otros van en la tarde, a la virgen de Santa Cecilia porque es la patrona de los músicos, así la tenemos nosotros considerada”, expresa.

Él se ha dedicado a la música desde el 1980, pero ya tocaba desde los 12 años, pero no para vender, “ya del 80 para acá he tocado la música para vivir de ella, he vivido y mantuve siempre a mi familia de la música, y todavía sigo en ella porque me deja más que otros empleos”.

Recuerda: “Fíjese que a mí me han ofrecido trabajos, me ofrecieron antes trabajos con seguro y los deseché, trabajé en la Coca, ahí me dijeron si vuelve a pedir el sábado de permiso, le quitamos la chamba, y así el sábado ya le dije sabe qué, vengo por mi baja, me deja más la música”.

“Trabajos los he desechado porque la música, aparte de que es un trabajo, es una alegría, es un trabajo muy bonito, porque siempre se la pasa uno de fiesta en fiesta”, señala.

Pero la música le viene de herencia, pues hizo referencia a que su bisabuelo fue uno de los grandes músicos, tanto así que iban por él al rancho y lo llevaban hasta México a tocarle al Presidente de la República, “se llamaba Salustiano Domínguez, era de los músicos buenísimos que había en los 50’s o 60’s”.

Julio González es más joven, sin embargo la diferencia de edades no se ve reflejada en su trabajo, pues tocan como si se conocieran de toda la vida, ya que se han sabido acoplar de la mejor manera, convirtiéndose en un dueto de gran calidad.

“Nosotros le llamamos trabajo porque a esto nos dedicamos, empecé a aprender a los 14 años, tengo un trío, pero aquí en el mercado salimos a trabajar en dueto o grupo, depende como nos encontremos, el trío de llama Amistad Vallense, es con un señor que me encontré trabajando, y el grupo así le llamamos”, comenta.

Pero admite que no es tan fácil dedicarse a la música así como así, porque “hay personas que nos piden canciones, y nos dicen son muchos y no traen ésta, ni esta otra, entonces sí es actualizarse, no es que digas en dos o tres días ya traigo diez canciones, es paso por paso, hay veces que sí batallamos con el cliente, que nos exige, y hay que actualizarnos”.

Y como en todo el comercio, la música no está exenta del regateo en el precio por la tocada, “siempre nos regatean, como en todos los negocios, se trata eso, en la música también, hay clientes que de repente dicen hazme una rebajita o cuánto es lo menos, es como todo”.

Alfredo y Julio conforman ocasionalmente un dueto que recorre la zona Centro y los mercados municipales, buscando clientes para su música, y representan una parte del folklor propio de la Huasteca Potosina.

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