Porfirio López

La pobreza no cesa

Sexenios federales y estatales van y vienen, gobiernos locales van y vienen, programas sociales se crean, se implementan y el problema histórico de la sociedad mexicana persiste, en el actual sexenio no es novedad lo que revela el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza en México no cesa, no retrocede, al contrario, aumenta conforme avanza el siglo que va corriendo. Hoy con el actual gobierno federal, con la instrumentación de su idea de combate a la pobreza y dadas las tendencias de escaso crecimiento económico del país, la pobreza de millones de mexicanos se mantendrá igual que en décadas recientes.

Programas sociales implementados por los últimos cinco sexenios para erradicar la pobreza de poco han servido, cambiar de nombre a la política social sexenal tampoco, poner colores alegres a los diversos programas enfocados en la pobreza en lugar de limitarla la han elevado. Hoy al igual que hace cuarenta años entidades del sur del país como Oaxaca, Chiapas y Guerrero siguen en los últimos lugares de proporción de pobres y regiones como la zona huasteca en entidades como San Luis Potosí sigue manteniendo municipios con alto grado de marginación.

Desde el sexenio de Carlos Salinas se ha pensado en combatir la desigualdad social y en acercar el desarrollo industrial del norte del país con las entidades del sur. La historia de construcción de retórica presidencial para hacer frente a la pobreza se inaugura con la instrumentación e implementación de Solidaridad, programa que centró la atención gubernamental en los pobres del país. Vino después Ernesto Zedillo con el programa de Progresa y la situación de pobreza no cambio, al contrario empeoró el campo y las comunidades indígenas, llegó el cambio de gobierno luego de setenta años de priismo y Vicente Fox cambio colores y nombre al combate a la desigualdad social y presentó Oportunidades, éste programa se quedó los doce años de panismo gubernamental federal, pero de poco sirvió porque los pobres de México se hicieron más pobres, retornó el PRI en el año 2012 y presentó Prospera como política social y lanzó una denominada Cruzada Nacional contra el Hambre en los municipios más pobres del país para revertir la desigualdad social histórica y los resultados no son alentadores, al contrario lo único que recuerda el ciudadano es una larga cadena de corrupción al amparo de la lucha contra la pobreza.

Hoy en plena Cuarta Transformación y dados los resultados de los últimos gobiernos federales en el tema de combate a la pobreza, los datos que aporta el Coneval no debieran de sorprendernos. En una década de medición de la pobreza el número de personas en situación de pobreza pasó de 49.5 a 52.4 millones de mexicanos, ello quiere decir que en los deciles de pobreza se encuentra el 41.9 por ciento de la población mexicana.

Hoy México es más pobre a pesar de destinar cada año miles de millones de pesos al combate a la marginación, hoy México es más violento y se le echa la culpa a la pobreza, hoy México es más desigual que hace cuarenta años y se les echa la culpa a las políticas neoliberales, hoy México es más inequitativo y se le echa la culpa a los partidos políticos que gobernaban antes. Hoy México es más pobre y se sigue atacando la pobreza con la misma medicina que los gobiernos anteriores.

De manera sistemática cada gobierno federal, estatal y local han pensado solamente que la pobreza se puede limitar entregando recursos económicos y generando clientelas electorales. Hoy que existe en el gobierno federal una retórica denominada Cuarta Transformación la política social no ha cambiado nada de lo que fueron sus antecesores. Cambian las palabras, los colores, el slogan, los funcionarios, pero la puesta en marcha de la política de combate a la pobreza se mantiene intacta. Hoy lo que antes se denominó Solidaridad, Progresa, Oportunidades o Prospera, ahora se llama Bienestar y hasta existe una secretaría de Estado con ese nombre. Los recursos millonarios fluyen hacia zonas marginadas, carretadas de cheques se reparten de mano en mano a nuevas generaciones, sin que existan reglas de operación o mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. Lo que hoy se llama Secretaría del Bienestar de muy poco servirá para limitar la desigualdad social si sigue operando como en el viejo régimen político.

Hoy están marcadas las carencias en educación, en acceso a servicios de salud, existe crisis de seguridad social, carencia de alimentación, baja calidad de vivienda digna y millones de mexicanos carecen de servicios básicos en su vivienda, todo eso ya se sabe, se viene evidenciando desde la creación de la política social salinista y se viene mostrando con datos duros desde la aparición del Coneval. Ahora la tarea del gobierno actual es ofrecer resultados en esos temas y en otros prioritarios que se han venido acumulando en el correr de los últimos veinte años. Si hoy lo que se llama Bienestar y su estructura burocrática que opera en entidades y municipios, se concentra en construir clientela política electoral basado en el número de pobres, dentro de diez años estaremos contando la misma historia.

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