Porfirio López

Los dichos del presidente

El presidente de la República Andrés Manuel López Obrador ha diseñado a lo largo de veinte años una serie de dichos personales, emergidos la mayoría de ellos del imaginario popular y de la tradición de dichos mexicanos, ahora investido como titular del Ejecutivo suele comentarlos para que sus partidarios y leales lo repitan como doctrina. Cada que vez que el presidente los enuncia, suele sonreír, mofarse de sus adversarios políticos y convertirlos en “trending topic” en la red social Twitter. Así ha sido el estilo personal del presidente a lo largo de dos décadas y no cambiará.

Aquí algunos de los enunciados del presidente López Obrador. De “la mafia del poder” a “nosotros somos los administradores del dinero del pueblo”. De “por el bien de todos primero los pobres” a “hay que limpiar las escaleras de arriba para abajo”. De “los machuchones y los camajanes” a “no todo el que tiene dinero es malvado”. De “abrazos, no balazos” a “sí yo fui quien ordenó la liberación de Ovidio”. De “me canso ganso” a “yo tengo otros datos”.

De “la prensa fifi, los conservas” a “me producen ternura, ternuritas”. De “mi fuerte no es la venganza” a “échenle ganas, todavía les falta”. De “no tengo derecho a callar, porque mi pecho no es bodega” a “traigo doscientos pesos en mi cartera”. De “no usaré guardaespaldas, me cuida el pueblo” a “no somos iguales, eso sí calienta”. De “es mucho pueblo, para tan pocos dirigentes” a “pido lealtad ciega”.

De “tenemos el mejor presidente en el peor momento” a “la pandemia nos vino como anillo al dedo”. De “vamos requetebién” a “te saludo, no te bajes, ya recibí tu carta”. De “vamos a cenar tamales de chipilín y tomar chocolate” a “yo no soy Salinas”. De “no me voy a subir al avión presidencial” a “ya domamos la pandemia, aplanamos la curva, ya paso lo peor”. De “el 90 por ciento de las llamadas al 911 son falsas” a “tengo autoridad moral, no soy corrupto”.

De “son tiempo de canallas” a “tengo motivos para estar optimista”. De “el pueblo vive feliz, feliz” a “tengo las riendas del poder en las manos”. De “en cien días vamos a terminar de desatar toda la acción transformadora” a “yo no me voy a divorciar del pueblo, vamos a estar siempre juntos”.

De “al margen de la ley nada, por encima de la ley nadie” a “no vamos a ser tapadera de nadie”. De “me patea el hígado saber que estamos en el lugar 135 en corrupción” a “se termina la impunidad”. De “no es un cambio de gobierno, es un cambio de régimen” a “el que se aflige se afloja”. De “un negocio ilícito jugoso siempre lleva el visto bueno del presidente” a “tenemos gasolina, no habrá desabasto”. De “a ver quien se cansa primero a si robaban arriba, cómo no iban a robar los de abajo”.

De “no solo de pan vive el hombre” a “basta de hipocresías”. De “tengo miedo, pero no soy cobarde” a “ya no habrá impunidad en ningún caso”. De “ya no es tiempo de divisiones, de pleitos, tenemos que unirnos” a “no se va a tirar ni un árbol”. De “soy el presidente más atacado en la historia de México” a “no me defiendo de las críticas porque me protegen millones de mexicanos”. De “tengo mi escudo protector, mi detente y mi billete de dos dólares” a “es un pasquín inmundo”. De “hay una mafia de la ciencia” a “no somos machistas”.

De “fuchi, caca” a “aquí teníamos un avión, un palacio en los cielos, ya lo rifamos, existe todavía”. De “90 por ciento honesto, 10 por ciento experiencia” a “no es inundación se dice encharcamientos”. De “no estoy acomplejado” a “el hampa del periodismo”. De “no estamos despidiendo a nadie” a “vamos a crecer al 4 por ciento anual”. De “no vamos a crear nuevos impuestos, ahora se llamarán contribuciones” a “me respalda el 70 por ciento de la población”. De “ya no es más de lo mismo” a “compra tu cachito, hagamos historia”. De “el Papa Francisco ha dicho que ayudar a los pobres no es comunismo, es el centro del Evangelio” a “tengan para que aprendan”.

De “si se juntan cien mil personas en el Zócalo me voy a Palenque” a “voy a ser el guardián de las elecciones, no sé porque se molesta el INE”. De “si el gobernador tiene pruebas que las demuestre” a “México se fundo hace 10,000 años y ya había universidades”. De “acabe de milagro la escuela” a “estoy bien de salud, estoy bateando bien, les presumo mi quiniela”. De “es muy difícil que lo acepten, pero vamos muy bien” a “el Financial Times debe ofrecer disculpas al pueblo”. De “o están conmigo o contra mí” a “me quito la investidura”.

Toda está colección de dichos del presidente López Obrador y los que logre acumular de aquí a que termine su sexenio, han creado una atmosfera de confrontación constante, una visión polarizante que ha atravesado el país en los últimos veinte años y que a él termina por beneficiarlo, debido a la ausencia de contrapesos en el imaginario político. Sus dichos encienden a la plaza pública, pero eso no ayuda a nadie, no construye, ni edifica políticas públicas para el futuro, con sus dichos el presidente López Obrador simplemente mantiene en la mayoría de la sociedad una desigualdad persistente.

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