Toño Martinez

Nadar “de a muertito” y la equidad tributaria

Ramos 28, 33 y 23 hicieron a los alcaldes olvidar la recaudación directa y ahora lloran: Adrián Esper pone el dedo en la llaga

Desde que fuera creada en 1978 mediante un decreto del entonces presidente de la República José López Portillo, la Ley de Coordinación Fiscal y el subsecuente Sistema Nacional de Coordinación Fiscal mediante los cuales el Gobierno Federal otorga vía Ramos 28, 33 y 23 aportaciones a Estados y Municipios en proporción a la recaudación de impuestos federales en sus territorios, los alcaldes cayeron en el gravísimo error de abandonar el cobro directo de contribuciones, derechos y cuotas propias para fortalecer la hacienda municipal.

Solo se han remitido a la llegada del recurso federal para trabajar por el desarrollo de acciones materiales y sociales, lo cual vino provocando el deterioro de sus recursos, rebasados siempre por las necesidades de la población.

Pero como en su gran mayoría  han pertenecido al mismo partido que el Gobierno central en turno, no se atrevían o a  exigir que cambiaran las reglas del juego en la asignación de dinero, “para no molestar al jefe”, y se conforman con formular tibias solicitudes de apoyos extras porque de plano no les alcanza.

Un consuelo era esperar que vía Ramo 23 o sea “el de los moches”, los diputados les bajaran dinero para hacer alguna obra, sin importar que tuvieran que darles el correspondiente “diezmo”.

El asunto que agravó las cosas, es que el 20% en promedio de  los recursos federales que toca a los Estados y de estos solo el 4% a los municipios, siempre fueron manejados con criterios centralistas y políticos cayendo en una injusta e inequitativa aportación vía participaciones a las regiones potosinas.

O sea que si el gobierno estatal era priista o panista, asignaban más dinero a los alcaldes de sus partidos y como ha sucedido en San Luis Potosí.

Del 22% en promedio que aporta cada año al ingreso del estado la Huasteca, no recibe la suma proporcional en participaciones y eso pega a los 20 municipios condenándolos a un mediocre desarrollo.

En ese contexto, el alcalde independiente de Ciudad Valles, Adrián Esper Cárdenas puso el dedo en la llaga

luego de que solicitara un incremento en su presupuesto de este año al Congreso, por 100 millones de pesos, pero se lo negaron.

Pidió que las participaciones se basen en un principio de equidad es decir, que se otorguen en función de la recaudación de impuestos estatales en municipios, de tal manera que a Valles le corresponderían, según sus números, entre 2000 a 2,500 millones de pesos anualmente.

El tema está en el aire; se pensará que para lograr un cambio en la fórmula de repartición habría necesidad de reformar hasta la Constitución y las leyes secundarias fiscales, pero no es para tanto.

Bastará con que el reparto sea equilibrado y sin ventajas.


Adrián ya hizo punta para  proponer la modificación pero, vamos a la segunda parte en la reconstrucción de la fortaleza económica de los municipios.

Tienen los alcaldes que sacudirse la modorra y el comodismo para ponerse a trabajar en el fortalecimiento de sus recaudaciones directas.

Un ejemplo claro respecto a cómo han descuidado la cobranza de impuestos, derechos, cuotas y aportaciones especiales, que Valles, apenas cobra un 55% en promedio anual del predial. Los alcaldes nunca han querido presionar en este como en otros rubros de recaudación, por “miedo al costo  político” o para no molestar al amigo, compadre, familiar, segundos  frentes o a quienes les apoyaron con dinero para sus campañas políticas.

Tampoco tocan los reglamentos  -Valles tiene como 40- que son otra fuente de ingresos mediante sanciones a todos aquellos que violen sus disposiciones, lo cual de paso servirá para poner orden en tantas irregularidades que se traducen en problemas para la población.

Cualquiera sabemos cómo abundan calles llenas de escombros en carriles y banquetas, construcciones o ampliaciones sin permiso, invasión de aceras por toda clase de vendimias, tiraderos de basura, quemas de desperdicios, venta de cerveza en vía pública, apartados de estacionamiento, conductores que invaden espacio de discapacitados, se estacionan en doble fila o en carriles contrarios; matanza de animales en domicilios y venta de carne, ruidos excesivos en aparatos de sonido ya sea en arterias transitadas o en domicilios, tiraderos de aguas negras en calles, talleres mecánicos, de hojalatería, electricidad, pintura o herrería ocupando espacios del peatón y muchas cosas arbitrarias más.

Buscar equilibrio en aportaciones federales y estatales está bien, es importante, pero también necesitan activar los conceptos de cobranza propios o sea, dejarse de “nadar de a muertito”.

Commentarios

comentarios

To Top