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No más matanzas masivas de pollos: estos huevos las evitan gracias a un proceso que detecta su sexo a los nueve días

Los huevos que encontramos a la venta en los supermercados y tiendas de alimentación tienen una oscura historia detrás: la cría de de pollos tradicional descarta básicamente la mitad de los pollos criados, que no sirven ni por no poder poner huevos ni por crecer suficientemente rápido. ¿La solución hasta ahora? Sacrificarlos: se estima que 4.600 millones se destruyen cada año al no compensar económicamente.

Un grupo de investigadores alemanes han ideado no obstante un proceso que permite determinar el sexo de los huevos a los nueve días de ser fertilizados. Eso hace posible seleccionar los que realmente van a ser útiles -los femeninos para producción de más huevos, por ejemplo- y evita esas matanzas inútiles. Los primeros huevos “Seleggt” ya están a la venta en comercios en la capital alemana, Berlín.

Una posible solución para evitar el saccrificio de polluelos

La industria avícola produce dos tipos de aves: las ponedoras de huevos y los pollos de engorde, que se crian para ser alimentados y luego sacrificados para servir como alimento. La industria es enorme, pero tiene un problema: es inmisericorde con los pollitos macho, que no obviamente no sirven para poner huevos y que a menudo no crecen lo suficientemente rápido para servir como animales de engorde.

Las matanzas de polluelos son horripilantes y ya han generado protestas en diversas partes del mundo. En Alemania se ha prohibido su sacrificio masivo a partir de 2022, y este nuevo desarrollo podría ayudar a llegar a ese objetivo sin poner en peligro la producción de carne y huevos de esta industria.

El doctor Ludger Brelog, uno de los máximos responsables de una investigación de cuatro años liderada por la cadena de supermercados Rewe Group, explicaba cómo “Si puedes determinar el sexo de un huevo incubable puedes prescindir por completo de la eliminación de los polluelos machos vivos”. Para este investigador el objetivo es “acabar con la matanza de polluelos en la cadena de suministro”.

El proceso para detectar el sexo de los huevos es singular. Se podría haber usado una aguja para extraer fluido de los huevos fertilizados, pero eso podría dañar los huevos. En lugar de eso estos científicos hacen uso de un haz de láser de 0,33 mm en la cáscara. En ese momento se succiona una gota del fluido interior del huevo.

En un segundo se completa esa intervención que permite determinar el sexo de los huevos con una precisión del 98,5% gracias a un marcador químico que detecta una hormona presente en altas cantidades en los huevos hembra.

El sistema funciona de forma notable y ya ha permitido poner a la venta las primeras partidas de huevos “Seleggt” en comercios de Berlín. El precio es ligeramente superior al de los huevos convencionales, pero ayuda a evitar que millones de polluelos acaben siendo sacrificados de formas horribles. El sistema espera poder ser exportado al resto de Europa, lo que ayudaría a evitar este terrible problema.

 

VÍA XATAKA

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