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ESPECIAL | No podemos dejar el futuro de la Huasteca en manos de pendejos: Eligio Quintanilla

Parte 1 / Por: Toño Martínez

No podemos dejar el futuro de la Huasteca en manos de pendejos: Eligio Quintanilla

“Miren como nos ha ido; tenemos que revivir el Poder Huasteco”.

CIUDAD VALLES, S.L.P. Para el exalcalde de Valles, Eligio Quintanilla González, un hombre que enfrentó el poder político de la familia Esper durante décadas en sus aspiraciones para convertirse en presidente municipal de Ciudad Valles y lo venció, las elecciones del 2021 serán el momento coyuntural para que el municipio y la región en su conjunto recuperen el lugar que les corresponde en todos los ámbitos del avance, dignidad y respeto porque afirma: “Ya no podemos dejar el futuro de la Huasteca en manos de pendejos”.

Y afirma: “Voy a participar en política pero no como candidato, sino con un proyecto amplio”.

Con su acostumbrado lenguaje desparpajado, el exalcalde que hizo al presidente de México, Carlos Salinas de Gortari y a su secretario de Desarrollo Social, Luis Donaldo Colosio Murrieta, sus amigos y aliados a pesar de que inicialmente trataron de pararlo y hasta le llegaron a pedir que se enfermara para no tomar posesión, porque fue el primero que derrotó al PRI como candidato del Partido Acción Nacional ganando la presidencia municipal de Valles, lo que debemos hacer es revivir al Poder Huasteco, esa figura que le dio el triunfo y vino a cambiar la historia política municipal en los tiempos modernos.

Qué necesitamos para posicionar a la Huasteca y a Valles como su centro neurálgico, dijo y respondió?: Liderazgo, un líder con un proyecto no precisamente económico sino de unión, que sea capaz de juntar a todos.

Pero un liderazgo para emprender por la Huasteca, no que use a la gente para chingar a la gente.
El Poder Huasteco es chingón y eso lo saben hasta los curros, esos que nos llaman indios porque nos tienen envidia.

A la gente, dice, hay que hacerle nomas así –ademán de ola-, y aquí la tienes porque todos queremos lo mismo, otro destino.

Los huastecos nos conocemos, pensamos igual no como los curros – así se les llama a los habitantes de la capital del estado-, que ni entre ellos se conocen.

“Allá viven en otro mundo, desconfían entre ellos y mira aquí, andamos sin guaruras ni guardias ni nada de eso: somos cabrones. No es posible que seamos potosinos ya ni siquiera de segunda, tercera o cuarta; así nos tienen. Ya no debemos pensar como el de la vaca, que luego la quiere ordeñar sin esperar a que dé leche, todo a su tiempo”.

Pero ya no debemos pelearnos y menos cuando vamos a elegir a gobernador y a presidente municipal, añade.

Tenemos que cuidar muy bien a quien elegimos porque “en manos de pendejos ni la pólvora prende y ya no queremos de esos”.

CONTINUARÁ.

Parte 2 / Por: Toño Martínez

No podemos dejar el futuro de la Huasteca en manos de pendejos”

El exalcalde, Eligio Quintanilla habla de la rivalidad que tuvo siempre con Alfonso Esper porque él era más guapo y rico que el arquitecto.

CIUDAD VALLES, S.L.P. La trayectoria del dos veces alcalde de Valles, Eligio Quintanilla, que ahora aboga para que “No dejemos a la Huasteca en manos de pendejos” en relación con las elecciones del próximo año,
es una de esas historias de tenacidad política y personal salpicada de frivolidades de juventud, presuntuosidades, diferencias de clases y desencuentros con poderes económicos y amigos, por las que también pagó cuotas dolorosas como haber sido encarcelado en el penal estatal de “La Pila”, siendo presidente municipal en el trienio 1994-1997, acusado por el régimen del entonces gobernador Fernando Silva Nieto de tortura contra el abogado Matilde Hernández Méndez, delito por el cual fue absuelto por no existir fundamento, y le tuvieron que regresar sus poderes.

Fue una trama perversa, una conspiración política para detener la candidatura de su esposa Victoria Álvarez Acosta por el Partido del Trabajo, a alcaldesa que iba directa al triunfo.

Cuando echó abajo la conjura y obtuvo libertad recuperó todos sus derechos en pleno, y retomó sus funciones como presidente municipal.

Una de las etapas que recuerda moldearon su carácter y lo siguieron muchos después, tuvo más bien que ver con diferencias entre ricos de Valles desde la escuela primaria.

Desde entonces tuvo una rivalidad especial con un integrante de la familia Esper Bujaidar, Alfonso a quien no se arrepiente de tachar de malo, perverso.

En Valles, narra, existía solo una escuela para gente de alcurnia que era atendida por monjas en sociedad con el presbítero Xavier Enrique Guerrero, la “Justo Sierra” ubicada por la calle Juárez a un costado de donde se encuentra actualmente la delegación de la Secretaría de Finanzas.

Ahí compartían clases los hijos de familias adineradas como el propio Eligio, Alfonso Esper, Gustavo González, Federico Saffi, los “zurdos” Manzanares y Sierra, entre otros.

Más tarde, el padre Xavier quien fue un personaje de gran peso social y político, tuvo diferencias con las religiosas y las corrió abriendo entonces el Colegio Motolinía al frente del cual colocó a la profesora Librada Córdova contratada en la capital del estado. Ahí traslado a los estudiantes.

Dice que originalmente la rivalidad con Alfonso Esper se debía a que “yo era guapo y el feo; yo tenía más dinero porque mi padre era el más rico de la Huasteca por su habilidad para abrir negocios, y el menos cosa que lo traía acomplejado”.

La enemistad duró por siempre, y recrudeció muchos años después al encontrarnos como estudiantes en el Instituto Tecnológico de Monterrey, en cuya fundación participó mi padre
Eligio invitado por Eugenio Garza Sada para invertir.

Mi padre Eligio, explica, era concesionario de la cervecería Cuauhtémoc de Garza Sada en la Huasteca, y este le pidió como a todos los demás de esa estructura, aportaran 200 mil pesos cada uno para crear el ITM y así ocurrió.

A Alfonso que ya me tenía envidia de la buena y era malvado, le molestaba que yo destacara en deportes como el basquetbol, softbol, volibol y él no.

Mi padre me enviaba semanalmente 250 pesos y a él solo le mandaban 50; yo era muy popular y él perverso, reafirma.

Por eso, cuando la familia Esper o mejor dicho Antonio se volvió político y estábamos todos militando en el Partido Revolucionario Institucional, Alfonso descargó sobre mí todo el resentimiento que arrastraba y jamás me dejaban participar para buscar un cargo de elección popular. El partido era de ellos.

Solo ellos decidían a quien quitar, a quien poner, pero menos yo, afirma. (CONTINUARÁ)

Parte 3 / Por: Toño Martínez

“Los Esper hicieron de todo para que no llegara a alcalde”

Eligio Quintanilla narra cómo Colosio Murrieta le advirtió que no ganaría, y al final lo llevó con el propio presidente Carlos Salinas de Gortari.

CIUDAD VALLES, S.L.P. En esta parte de la entrevista, el exalcalde de Ciudad Valles, rememora la época aciaga de la política local, cuando el Partido Revolucionario Institucional estaba totalmente dominado por la familia Esper Bujaidar, y las duras batallas que tuvo que librar cuando pretendió ser en el seno de ese partido, candidato a presidente municipal, primero en el 1992 y luego en el 2000.

Qué no sufrí, nunca me iban a permitir por la influencia de Alfonso a través de su hermano Antonio, el que no era tan malo pero se dejaba manipular, comenta mientras entorna los ojos y mira hacia ningún lado.

“Ingenuo y suponiendo que aún por encima de ellos podía inscribirme y participar tramité para obtener documentación como constancia de residencia en la presidencia municipal, pero hasta cerraron el palacio para que no hubiera nada. Para eso el partido emitió la convocatoria con un plazo muy corto para inscribirnos, y yo debía entregar mi documentación con la de mi planilla al día siguiente, pero no abrieron”.

Entonces fue cuando el que era presidente del Partido Acción Nacional, Dámaso Robles fue a verme y me dijo “no batalles, vente al PAN y te hago candidato”.

Pero había dos problemas, relata: Mi madre, Consuelo, maestra rural había sido toda su vida priista, era de hueso colorado y no estaría de
acuerdo en que me fuera al PAN.

“Estaba bien cabrón y sucedió, me mando hablar con mi hermano Raúl y me dijo: ‘Oye es cierto que te quieres pasar al PAN? Ni se te ocurra”.
Pero, cuando le explique cuál era la causa, para mi sorpresa me dijo “Bueno, pues ahí tu sabes, pero derechito”.

El segundo problema era que el PAN ya tenía como candidato a presidente municipal a Javier Cardoso Fuentes quien ya andaba en campaña, y cuando los consejeros del partido supieron se negaron a aceptarme.

Pero Dámaso Robles muy visionario, vio que con Cardoso no iban a ganar y pidió al consejo que me consideraran, con la condición de que llevara la planilla de Cardoso y solo un regidor mío que era Nicolás Leal Rodríguez.

Pero la resistencia estaba muy difícil y en la primera votación para decidir si seguía Cardoso o me aceptaban a mí salimos empatados.

Pero un consejero, Alejandro Flores no había asistido y lo mande buscar para platicar con él; finalmente su voto cambió las cosas a mi favor y fui el candidato del PAN y gané.

Pero me habían puesto otro obstáculo: los Esper maniobraron ante el Consejo Electoral para que no aceptaran mi registro y me lo negaron.

Recurrí al que fuera diputado local del PAN, Manuel Rivera del Campo, un político muy hábil y peleonero y al comentarle lo que me estaban haciendo, dijo que él personalmente me inscribiría y los obligó a hacerlo.

“La campaña fue enorme, la gente de todos lados me apoyó y le dimos una aporreada al candidato del PRI Manuel J. Saab”.

Cuando fue el cierre de campaña y estaba en mi oficina del bulevar México Laredo, recibí una llamada telefónica. Era nada menos que el presidente nacional del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta que me dijo “No vas a ganar.

Le contesté que el triunfo ya lo tenía en la bolsa y le pedí que mejor me buscara una entrevista con el presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari.

Mira, te doy mi palabra que si ganas, te consigo la audiencia con Salinas el lunes siguiente de los comicios.

Pues los resultados en el recuento de las actas de cierre de escrutinio fueron abrumadores a mi favor y le llamé a Colosio para informarle.

Le había ganado al poder de los Esper a pesar de las toneladas de dinero que gastaron en la campaña de su candidato Manuelito Saab.

Colosio estaba sorprendido, diciendo que no podía ser cierto pues era el tiempo cuando nada más los chicharrones del PRI tronaban pero me dijo “mi palabra se cumple y voy a mandar por ti para que la audiencia con el presidente Salinas.

Al día siguiente no podía ni creerlo. Llegó el avión presidencial Benito Juárez” a la pista de Cementos Mexicanos para trasladarme a la ciudad de México.

Le pedí a mi hermano Raúl que me llevara a la pista y cuando supo que me llevarían a México, y sabiendo que hasta me podían desaparecer, le dijo al piloto, “Mira cuate, tomé la matricula del avión y te hago responsable de su cuidado, porque no quiero que le pase a Eligio lo que el presidente Plutarco Elías Calles hacía con los chinos bajo supuestas conjuras; los subía a un avión por cualquier sospecha y los tiraban al mar”.

(CONTINUARÁ)

Eligio Quintanilla

Parte 4 / Por: Toño Martínez

Eligio, el teléfono rojo y su encuentro con Salinas tras derrotar al PRI en Valles

El exalcalde relata como tuvo que pasar una noche de “diablos” previo a su encuentro con el presidente de México.

“¿Que si estaba asustado? claro, me estaba dando cuenta de lo que había hecho… haberle ganado al partido más poderoso del país y al clan de los Esper”, señala el dos veces exacalde de Valles, al referirse al momento crítico cuando enfrentaría al presidente de México en aquel entonces, Carlos Salinas de Gortari en su despacho de Los Pinos.

Para aumentar mis temores, comenta, Colosio me recibe y me conduce a una casa de seguridad a un costado del despacho del presidente Salinas y le digo:
-¿Por qué quisiste chingarme con el triunfo?
-Yo no fui; mira, no sé que intereses tocase en tu pueblo, que me habló José Sulaimán (presidente del Consejo Mundial del Boxeo) para pedirme en nombre de su cuñado, Antonio Esper que desconocieran tu triunfo y no te dejaran llegar.

Luego me señala la casa y me dice “mira, aquí te vas a quedar hasta mañana, el presidente Salinas no te podrá recibir hoy porque tiene un encuentro con embajadores”.

“Si era ya un manojo de nervios me puse peor… creo que hasta mareado estaba pues me encerrarían en una casa donde no había manera de comunicarme con nadie”.

Eso sí, había de todo, comida, café, confortables habitaciones, todo, menos teléfono y creo ni tele.

No pude dormir, continuó; sudaba y pensaba en Vicos mi esposa y mi familia, mi mamá, mis hermanos. “Creo que hasta aquí llegué” me dije.

Total, cuando amaneció me llevaron desayunar y como a las 8 llegó Colosio para decirme “vente, vamos con el jefe”.

Subimos al despacho de Salinas y llegamos al salón pero no estaba; Colosio me dejó sólo y dijo que nos veríamos después; miré para todos lados, puros muebles de madera fina, cuadros de pintores famosos, objetos de arte, alfombras.. pero no llegaba el presidente.

Sobre el escritorio, recuerdo, había varios teléfonos, entre ellos uno de color rojo que después supe era el que usaba para asuntos de muy nivel en México y el Mundo.

Pero los nervios volvieron a agarrarme y tomé el teléfono rojo para marcarle a Vicos.
“¿Dónde estas?, ¿cómo estás?, ¿qué está pasando Eligio?” me contestó en un mar de preocupaciones.
La tranquilice, hablamos algunos segundos y colgué.

Al ratito entró Carlos Salinas de Gortari y lo primero que me dijo fue “Oye ya supe que le ganaste al PRI.. ¿pues que hiciste?”.

Aunque breve, pero le explique por todo lo que había pasado, que era priista pero me vetaron; me le fui contra Antonio y Alfonso Esper, saqué todo el resentimiento que traía; me escuchó atento y solo movió la cabeza.

Dialogamos por unos minutos porque era una persona muy ocupada y los telefonazos constantes. -Oye pues que bueno, te felicito y ahora dime que quieres.

-Pues que vaya a mi toma de posesión, contesté.
-No, eso no se va a poder porque un presidente sólo va a la instalación de gobernadores pero, dime a quien quieres que te mande en mi representación.

-A Carlos Rojas le respondí.
-Y ¿por qué a Carlos Rojas?, me dijo.
-Porque es el de la lana, contesté.

En ese ratito ordenó que lo localizaran; Carlos Rojas, era el Secretario de Hacienda y en ese momento se encontraba con su familia de vacaciones en un pueblo maravilloso entre Nevada y California, Estados Unidos.

Total lo llamaron y tuvo que dejar su familia para asistir al día siguiente a la toma de protesta.
Al final me dijo, en que te puedo ayudar.

-Ábreme las puertas con el Gobernador que era Gonzalo Martínez Corbalá, no me quiere porque soy del PAN.

-Le llamó y al día siguiente me reuní con él y a partir de ahí me dio un gran respaldo.

Era un hombre chingón, fue quien siendo embajador de México en Chile refugió a Salvador Allende en la embajada cuando la gente de Augusto Pinochet lo quería matar al darle un cuartelazo, y Martínez Corbalá enfrentó a los soldados chilenos diciéndoles “Aquí no entran, este es territorio mexicano y lo respetan”.

Esa parte me la platicó Jesús Mario del Valle Fernández, que era su secretario y estaba presente.

Nos acoplamos muy bien y apoyó muchos proyectos a pesar de que los Esper seguían buscando la forma de joderme. (CONTINUARÁ)

Parte 5 / Por: Toño Martínez

El “Taninulazo”, 2º. mandato de E.Q. y el intento por quemar la casa de Toño Esper

Haber propuesto a Gonzalo Martínez Corbalá como candidato a Gobernador, siendo alcalde panista, casi le cuesta la presidencia a Eligio Quintanilla.

Son tantos los momentos azarosos que pasó Eligio Quintanilla González por enfrentarse al poder de la familia Esper Bujaidar cuando renunció al Partido Revolucionario Institucional (PRI) para perseguir su sueño de convertirse en presidente municipal de Ciudad Valles, que los datos saltan, retroceden en su memoria pero al final conectan y expone las vivencias que formaron su carácter.

Después de haber ganado con enorme esfuerzo la candidatura a alcalde por Acción Nacional y usar el poder del dinero que “abre puertas y abre piernas”, en 1991 venciendo a los dueños del PRI que insiste, “eran los Esper” Eligio Quintanilla tomó una decisión que casi le cuesta la presidencia.

Por ese entonces, fue invitado a una reunión de trabajo que encabezó el presidente Carlos Salinas de Gortari en “Ponciano Arriaga”, delegación de Ébano, para tratar proyectos desarrollo regional.
Terminado el evento, Salinas de Gortari lo invitó a acompañarlo en la camioneta donde viajaba y se dirigieron al aeropuerto de Tamuín donde el avión presidencial “Benito Juárez” esperaba al primer mandatario para regresar a la capital del país.

“Además de la reunión con Salinas, los presidentes municipales teníamos ese mismo día un encuentro en el hotel Taninul para formar una alianza del Poder Huasteco para destapar como candidato a Gobernador a Gonzalo Martínez Corbalá; ahí todos serían del PRI menos yo que había llegado por el PAN y de repente, en la camioneta el presidente me suelta a bocajarro una propuesta”.
-“Eligio, destápalo tú”.
Me dejó de a seis porque yo era panista y el ingeniero Gonzalo priista como todos los demás.

Lo que pasó es que Salinas de Gortari tenía una gran estima por Martínez Corbalá porque había sido su maestro. En ese momento Gonzalo cubría el interinato como Gobernador precisamente por 18 meses tras la salida de Fausto Zapata Loredo que duró apenas unas horas como Gobernador por la oposición de la corriente política que encabezaba el doctor Salvador Nava quien fuera su opositor en la campaña.

Pero bueno, añade, en ese entonces eso equivalía a un pecado mortal, a excomunión política pero que hacía, casi era una orden del presidente y la verdad, me estaba apoyando mucho refiere Quintanilla González.

Así que en la reunión hablaron primero alcaldes de Matehuala, San Ciro y San Martín, y que me toca a mí y así lo hice.
Hice alusión a que no importaban colores sino el poder Huasteco de decidir y por ahí me fui.
-“Propongo también al licenciado Martínez Corbalá para Gobernador dije al micrófono”.

Al día siguiente los encabezados de periódicos decían “Insólito, alcalde del PAN destapa a un priista para Gobernador”.

Se me ha venido una avalancha de condenas y críticas sobre todo en el PAN, dice, que casi me linchan, al grado que la regidora panista, Carolina Soto indignadísima propuso que me abrieran juicio político para destituirme recuerda.

“La mayoría eran priistas y la verdad yo sentí que iba despidiendo por la medida que se conoció como el Taninulazo.
Pero me jugué la última carta; llamé al regidor del PAN Gerardo Romero del Bosque que estaba en Monterrey en una comisión, se regresó como de rayo y ha hecho una defensa tan intensa de mí, con sustento, que al final todo quedó en una amonestación”.

Finalmente Martínez Corbalá no pasó el tamiz de la propuesta porque los navistas una vez más se movieron acusando que equivaldría a una reelección.

Quintanilla González concluyó su mandato y con ayuda de Salinas y Colosio que era Secretario de Desarrollo Social en el gabinete federal, hizo 2,500 obras en la ciudad y el campo.

Volvió a postularse para alcalde en 1997, esta vez por el Partido del Trabajo, y una vez más se topó con la familia Esper.

Antonio era ya para entonces Diputado Federal y manipulado por Alfonso su hermano, movió cielo, mar y tierra para no dejarme llegar.

“Ese cabrón no va a llegar otra vez, supe que dijeron pues le había hecho la peor humillación a su dominio”.

Y así fue; un amigo que se movía en la política oficial, Amado Rubio Flores, después de las elecciones me avisó: “Eligio te la van a tumbar, Antonio Esper prometió que no te dejaría llegar costara lo que costara”.

“Fue por teléfono, y cuando terminamos de hablar no me aguanté: Salí al frente de la oficina de campaña en el bulevar México-Laredo y comenté a Said López de Olmos líder del Movimiento Huasteco Democrático (MHD) quien me apoyaba y le dije lo que querían hacernos”.

Recuerdo que se enfureció tanto que reunió a la gente que tenía en ambos carriles del bulevar, les dijo que sacaran sus credenciales de elector porque las iban a incinerar.

“Prepárense, vamos a ir a quemar la casa de Antonio Esper”, y la gente respondió furiosa comenzando a caminar.
Pero “supieron en San Luis que las cosas se estaban poniendo muy feas, que al poco rato me llamó Jesús Mario del Valle y me dijo; Eligio ya está todo bien, reconocieron tu triunfo. Le pedí a Said que no fuera a hacer nada, que todo estaba bien, pero no lo convencía fácilmente, hasta que me entendió”.

Y así por segunda vez fui alcalde, aunque me buscaron tanto que maquiavelaron entre el Gobernador Fernando Silva Nieto, el exgobernador Horacio Sánchez y los Esper para inventarme un delito, desaforarme y mandarme a la cárcel pero al final, salí libre y sin ningún antecedente.

Eligio Quintanilla González, con toda esa cadena de amargas experiencias, de desafíos, desvelos, intrigas, conjuras en su contra, resume que la lección que le deja su historia es que, cuando se tiene decisión se vence cualquier obstáculo.

Ahora más que nunca, dijo, reconozco que el Poder Ciudadano, el Poder Huasteco que fue lo que he impulsado siempre, es la clave para dejar de ser pisoteados por caciques, por clanes; es la fórmula que debemos retomar para que la Huasteca, Valles ya no sean un feudo político de nadie, sino que el ciudadano decida.
-Algo de que arrepentirte?
-No, dice sonriendo, al contrario, te digo que voy a volver a participar pero no como candidato y ahí nos veremos, con el Poder Huasteco.

Eligio Camina entre los árboles y trinos de aves del fraccionamiento que tiene en la colonia Juárez en la margen Poniente, donde pasa las mañanas, sonríe con picardía y remata: “cuando quieran vengan a visitarme … yo invito las gorditas”.

 

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