Porfirio López

Todo se complicó

Hace un año en Acapulco, Guerrero dentro del marco de la Convención Nacional de Banqueros de México el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo textualmente: “aquí nos veremos el próximo año, habrá paz, la economía estará creciendo, habrá bienestar, habrá tranquilidad”. Ha pasado ya un año y las palabras presidenciales se las ha llevado el viento. A un año de distancia no hay paz, no hay bienestar, la economía esta paralizada y la tranquilidad no llega. Muy mal quedo el presidente como agorero o predictor del país.

En estos días se celebró de nuevo en Acapulco, Guerrero la convención de los hombres de la banca mexicana y el escenario económico, financiero y social es mucho más complicado, a ello habrá que agregarle la crisis del sector salud y las complejidades que vienen con la crisis de la enfermedad denominada Coronavirus o Covid-19. Ante ellos el presidente López Obrador dijo de nuevo lo que ya parece un catecismo: “México tiene condiciones para crecer, se está atendiendo al pueblo, a la gente más necesitada”. De finanzas, de condiciones de paz, de crecimiento económico o de inversiones financieras expreso muy poco, precisamente porque tiene muy poco para presumir respecto a lo que él mismo predijo el año anterior.

En el 2020 todo se complicó para el presidente y para su retórica matutina. Los datos respecto a la economía, las finanzas y los resultados del inicio de la implementación de algunos de sus programas de gobierno y de sus obras de infraestructura no generan certidumbre económica. El presumido combate a la corrupción todavía no se nota, barrer las escaleras de arriba hacia abajo quedo como un bonito slogan de campaña electoral.

Para el presente año la estimación de crecimiento económico por parte de la Secretaría de Hacienda era muy optimista, según la dependencia en 2020 la economía mexicana crecería entre 1.5 y 2.5 %. La realidad hoy, es que el país no crecerá y de acuerdo con diversos medios especialistas en finanzas y agencias calificadoras internacionales la economía nacional tendrá una contracción de 0.1 % derivado de un entorno complejo luego del brote del Covid-19 y la declaratoria de emergencia en los países industrializados y en las principales economías de la región latinoamericana.

En ese mismo sentido habrá que ver las condiciones del mercado energético y la posición frágil de Petróleos Mexicanos (Pemex). El precio del barril de petróleo mexicano descendió a 23.58 dólares luego de la disputa que tienen Arabia Saudita y Rusia por la producción petrolera. En el presupuesto de Egresos para este año gobierno mexicano estimó el precio del barril de petróleo en 49 dólares por barril, dadas las condiciones de la semana pasada eso representa un descenso de 60.3 % respecto a su precio máximo del año.

A esa situación se le debe sumar que Pemex es considerada la empresa petrolera más endeudada del mundo y ya en el primer año de gobierno del presidente López Obrador, bajo la dirección de Octavio Romero Oropeza, de acuerdo con datos oficiales, la empresa paraestatal reportó pérdidas por 346, 135 millones de pesos, lo cual significa 92% más respecto al último año de gestión del ex director Emilio Lozoya Austin hoy recluido en una cárcel de Madrid, España. Una de las explicaciones que ofreció Pemex ha sido que esos resultados negativos están ocasionados por un menor ingreso en ventas, a pesar de que el gobierno federal inició una ofensiva contra el denominado “huachicol” en entidades como Guanajuato y Puebla.

Otro tema que implica complejidad es el aumento al salario mínimo que fue anunciado el año pasado como un gran logro en beneficio de la clase trabajadora. El salario mínimo fue tasado en 123. 22 pesos, pero apenas iniciando el año 2020 los productos de la canasta básica aumentaron de precio. Datos oficiales indican que la canasta básica encareció cien pesos, ello debido a que en enero del presente año el gobierno ajusto el Impuesto Especial para Productos y Servicios (IEPS) lo cual afectó el precio de los combustibles, produciendo en automático la elevación de precios en productos sensibles a la mayoría de la población como: tomate, huevo, papa, limón, plátano, manzana, carne de pollo y productos de higiene personal, en total 47 productos de consumo popular se encarecieron y colocaron al salario mínimo en condiciones de vulnerabilidad y pulverización.

Por último, el 2020 será complicado por la crisis de salud pública que tiene el país, primero con el tema del desabasto de medicinas y a partir de este mes por la llegada del Covid-19 que ha obligado a la Secretaría de Salud a emitir comunicados diarios sobre la evolución de los contagios por coronavirus y el panorama adverso que se avecina. A esa situación habrá que agregarle los recientes datos sobre la percepción de corrupción que tiene el país, los cuales se mantienen de manera muy similares a los de mediciones del sexenio pasado. De acuerdo con el Índice de Estado de Derecho 2020 el país sigue mostrando debilitamientos a pesar de los anuncios que ha hecho el actual gobierno federal. México ocupa el lugar 121 de 128 en los indicadores de ausencia de corrupción y de orden y seguridad.

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