Regionvalles

Íconos de la Huasteca

Vuelven los “camineros”

Trabajan en la ampliación de la carretera México-Laredo

CIUDAD VALLES, S.L.P. Noventa y cuatro años después de aquel agosto de 1925, cuando cinco brigadas de ingenieros de la Comisión Nacional de Caminos viajaron a esta región para determinar el trazo entre la Ciudad de México y Ciudad Victoria, Tamaulipas, de la llamada carretera México-Laredo, volvieron los “camineros”.

Esos trabajadores que se desempeñaron durante 11 años en el trazo de la carretera desde la Ciudad de México y hasta Ciudad Victoria, aquellos que llegaron de muchos lugares del país y fundaron la colonia Obrera, dejando como testigo –y para que las nuevas generaciones no los olvidaran-, la aún existente “Cancha del Caminero”, regresaron, pero ahora para ampliar a cuatro carriles el trazo de esta misma rúa, considerada la primera carretera de México, que unió a la Capital del país con la frontera con los Estados Unidos, y que fue la principal obra ejecutada por la entonces recientemente formada Comisión Nacional de Caminos, gracias a los auspicios del presidente Plutarco Elías Calles.

Desde muy de madrugada salían de sus comunidades, de sus campamentos, de algunos otros municipios o ciudades, sin importar el clima, abriéndose camino en la zona que aún faltaba por construir, ya que los extremos de la carretera fueron definidos con anterioridad al inicio del proyecto, pues se buscaba un trazo complementario al de los ferrocarriles, evitando en la medida de lo posible que la nueva carretera corriera paralela a una vía férrea, integrando así regiones tradicionalmente aisladas y ricas en recursos, a la economía nacional, explotando el turismo por las bellezas naturales que la región ofrece.

Al siguiente año se realizó un estudio basado en datos de producción local, buscando el trazo entre Pachuca, Hidalgo y Victoria, Tamaulipas, pasando por Ixmiquilpan, Zimapán, Jacala, Tamazunchale, Ciudad Valles y hasta llegar a la Capital tamaulipeca, cruzando la Sierra Madre Oriental. La longitud total del camino se estableció en mil 231 kilómetros 740 metros, desde la puerta central de Palacio Nacional, en donde nace en la Ciudad de México, hasta la mitad de la longitud total del puente internacional que une las poblaciones de Nuevo Laredo, Tamaulipas en México y Texas, en los Estados Unidos.

De los trazos en la región Huasteca, el considerado entre Tamazunchale y Matlapa, fue el más fácil en su construcción, encontrándose únicamente lomeríos en el trayecto y unos terrenos montañosos, además, que en toda la zona la pluviosidad era muy elevada, al igual que las temperaturas. Estos trabajos fueron ejecutados por muchos foráneos, pero también por lugareños, que se fueron abriendo el camino de terracería con herramientas tiradas por bestias.

Durante su estancia, fueron formando colonias, como la Hidalgo en el estado de Hidalgo; la Tamazunchale; la Ciudad Victoria y Nuevo Laredo, y por la distancia que existía entre las colonias Tamazunchale y Ciudad Victoria, se delimitaron algunos espacios más entre este tramo, quedando uno en el municipio de Ciudad Valles y que lleva por nombre colonia Obrera, conjunto habitacional que hasta la fecha es llamado así.

Varias generaciones después, y tal vez sin saberlo, descendientes de aquellos trabajadores que abrieron la llamada “carretera panamericana”, desde la Capital del país y hasta la frontera norte, se encuentran trabajando en el mismo trazo que se abriera 94 años antes y que fue inaugurado a las 9 de la mañana del 1 de julio de 1936, en el puente internacional que comunica la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas y Texas.

En aquella fecha, la declaratoria de inauguración la hizo el ingeniero Eduardo Hay Fortuño, secretario de Relaciones Exteriores, en representación del presidente Lázaro Cárdenas del Río.

En la actualidad se modificarán algunos trazos y desaparecerá la llamada curva de “El matalote”, que ha sido causante de muchos accidentes y de la muerte de muchas personas, pues según el proyecto, desde la zona de “Los nopales” hasta el entronque con la autopista, a la altura del ejido La Calera, serán construidas la cuarta y quinta etapa de los trabajos de ampliación de esta carretera, en la que, para evitar la mencionada curva peligrosa, se construirá un puente de 100 metros.

Los hombres en el nuevo trazo, trabajan de sol a sol, desde jóvenes hasta adultos, pero ahora son ayudados por sofisticada maquinaria con la que tratan de minimizar las labores, y acelerar el desempeño, buscando terminar la ampliación en muchos años menos de los 11 en que se construyó la carretera original.

Esta magnífica obra fue manejada con un costo de 62 millones de pesos, principalmente para abrir paso al turismo estadounidense, y a eso hay que considerar motivos adicionales para hacerla pasar por donde se encuentra, pues, la decisión estuvo basada también en la importancia estratégica de los campos petroleros de la Huasteca potosina y el ingenio azucarero de El Mante, Tamaulipas, del que el presidente Plutarco Elías Calles, fuera inversionista.

En Pachuca, Hidalgo la altitud alcanzada de la carretera es de 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar y prepara un declive hasta Tamazunchale en la Huasteca Potosina, que se encuentra a sólo 124 metros sobre el nivel del mar; por lo que los ingenieros debieron trazar una serie de curvas sobre las fabulosas pero aterradoras montañas, de tal forma que, lo que en línea recta sobre el mapa sólo son 50 kilómetros, quedó materializado en esta parte de la carretera, en casi cien kilómetros de longitud, trabajos que fueron realizados por los “camineros”, que hoy están de regreso.

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