Porfirio López

Después del 6 de junio

A un mes del proceso electoral para elegir presidente municipal, diputado local, legislador federal y gobernador del Estado conviene preguntar después del domingo 6 de junio ¿Qué vendrá? ¿Cómo le harán los ganadores para hacer realidad sus promesas de campaña? ¿Cómo se comportarán quienes pierdan la elección? ¿Cómo reaccionaran los institutos políticos que van en alianza? ¿Cómo quedará el árbitro electoral a nivel federal y estatal? ¿Cómo se integrarán los gabinetes del gobernador y de los presidentes municipales?

Lo anterior es importante para el futuro cercano, porque siempre se olvidan los resultados que un gobernante o un legislador tiene cada que termina su labor. Hoy lo tenemos a la vista, no sabemos con transparencia que resultados tuvo tener el legislador local que presumió juventud y honestidad, tampoco se sabe mucho de la actividad legislativa del diputado federal que llegó a la curul en San Lázaro producto del efecto cascada del 2018. En ambos casos fueron representantes del partido gobernante a nivel federal.

Al día de hoy, tanto la posición legislativa local como la federal están ausentes, como si nunca hubieran existido. Por un lado, el diputado local ya no está en el partido que lo postuló y en un acto de incongruencia o berrinche político anda a la caza de una oportunidad política a la sombra del candidato a gobernador de la alianza PVEM-PT, en el otro lado el legislador federal intentó ser candidato a gobernador y desde entonces no se sabe que acciones legislativas realiza.

En el caso de la presidencia municipal ocurrió un evento similar, gana la presidencia un candidato independiente, se hizo todo un revuelo en su presentación, se presumieron obras de innovación gubernamental y al paso de los tres años de gestión gubernamental ya no existe el andamiaje burocrático que soportaba los proyectos del gobernante local, las acciones creativas del presidente independiente están en un marco de opacidad. Al día de hoy el presidente independiente encabeza la candidatura a la gubernatura por el PES, el presidente interino está de candidato por Morena y más de un colaborador cercano de lo que se presumía un gobierno independiente anda en diversos partidos políticos en busca de un reacomodo en el poder local.

Cualquier ciudadano que se de una vuelta por las dependencias de la administración pública local o por el Poder Legislativo local o federal podrá constatar ausencias, ineficiencia y resultados escasos. En el caso del ayuntamiento la ciudad continua con los problemas de siempre: inseguridad pública, comercio desordenado, finanzas públicas maltrechas, carencia de empleo y limitaciones de infraestructura básica. No se alcanza a observar el quehacer o la efectividad de un presidente interino del interino, de los regidores, de los síndicos y del resto de las direcciones públicas.

Por esa situación es importante preguntarse qué va a ocurrir una vez que termine el proceso electoral del 6 de junio, una vez que se declaren ganadores de la contienda electoral y volvamos a tener en la imaginaria un gobernador, un legislador federal, un diputado local y un presidente municipal. Ello es crucial para el futuro de la ciudad y para medir la capacidad de quienes integran una legislatura o de quienes integren un ayuntamiento.

El éxito de quienes hoy quieren el voto ciudadano para ser gobernador, legislador federal, legislador local y presidente municipal dependerá de la capacidad para coordinarse con esa ciudadanía que requiere servicios públicos de calidad, eficientes y eficaces. Hoy todos vociferan en las colonias y ejidos que van a cambiar el orden de lo público, todos aspiran al poder, pero no se sabe como van a responder una vez que les otorguen sus sillas ejecutivas para tomar decisiones públicas. Existen diversas postales que son evidencia de cómo se trastornan o se han trastornado los que hoy se desviven y se quedan con la boca seca de tanta palabrería en la plaza pública cuando ofrecen sus promesas de campaña.

Para legislar con transparencia y rendición de cuentas, para generar resultados, para sanear las finanzas públicas y para construir una administración pública local se requiere más que voluntad o palabras bonitas, urge profesionalización del servicio público local y ética para el desempeño de las funciones públicas, no hay peor corrupción que desempeñar un puesto de dirección pública para el cual no se tiene la preparación mínima, no hay peor cinismo de quien ostenta el poder cuando entrega sin pudor espacios a los amigos y los parientes que le ayudaron a ganar una elección.

Si se busca construir una gestión pública de calidad y una legislación creativa, inteligente e innovadora se requiere ir en busca de la profesionalización y la ética pública, de la evaluación y de la gestión con resultados, de la medición y la transparencia, del presupuesto participativo y de la rendición de cuentas. Sin esos elementos de base, tanto las posiciones legislativas como las direcciones municipales seguirán la ruta del sistema de botín y del gobierno de y para los cuates, para terminar dentro de tres años, igual o peor que como están hoy.

 

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