Porfirio López

AMLO, sus cincuenta acciones y su campaña

En días pasados Andrés Manuel López Obrador presentó cincuenta acciones para “serenar” al país, evento público que en realidad fue la presentación de su programa de campaña con miras de ser el candidato de su partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el año 2018 y que será su carta de presentación en las elecciones locales a desarrollarse en dos entidades clave para el político tabasqueño: Veracruz y Estado de México.

En dichas entidades es donde AMLO tiene fijadas sus apuestas políticas y sus cincuenta puntos para seguir creciendo electoralmente. Consciente que el gobierno federal está en la ruta de la insensibilidad y la ruina política, que el presidente Enrique Peña Nieto está sumido en una crisis de descrédito popular, que abunda la desigualdad, que la violencia criminal no ha cesado, que los gobiernos estatales están quebrados financieramente y que los partidos políticos tradicionales están empapados de corrupción, AMLO coloca sus cincuenta puntos como su próxima ruta de campaña electoral.

Desde su posición de presidente de Morena, López Obrador tiene el camino despejado para llegar con amplias posibilidades de arribar a la presidencia, dadas las condiciones que guarda la República. La consistencia que ha mostrado en los últimos diez años y su moderación que a partir del año 2012 ha mostrado contrasta con su belicosidad que mostraba en el año 2006. Ya no existe el López Obrador rijoso ahora existe un político más curtido, con aprendizaje, cercano a sectores empresariales y moderado en su discurso.

Por eso sus cincuenta puntos hablan de gobernar con rectitud, de desterrar la corrupción gubernamental, de abolir la impunidad, de aumentar los salarios, de dar empleo a los jóvenes, de actuar con austeridad, de ahorrar dinero público, de desarrollar al país y de lograr el “bienestar del alma” para la felicidad de todos los mexicanos.

López Obrador desarrolla sus cincuenta puntos lanzando arengas que tienen impacto en las clases populares y las nuevas generaciones, por ello anunció que en caso de ser presidente no habrá rechazados en las universidades públicas, ni en los sectores de educación media superior, que no habrá exámenes de admisión para que ningún joven del país se quede sin estudios y para redondear su actuación el ex priista y ex perredista anunció que la pensión dirigida a los adultos mayores se incrementará al doble.

Sabedor que la posición de presidente de la República en los últimos tres sexenios ha sido una posición de fragilidad e ilegitimidad y que la figura del Ejecutivo ha sido la favorita de la prensa nacional e internacional para destacar la corrupción y el fracaso gubernamental, López Obrador se amarra el dedo político y vocifera que si llega a ser presidente se quitará el fuero, que viajará por carretera y avión comercial y en dos años hará consulta popular para revocar el mandato.

A ello el político tabasqueño agrega en su documento ya con más cautela y es donde se nota un López Obrador que no come lumbre, que habrá que cancelar el aeropuerto si el pueblo así lo decide, que habrá que revertir las reformas previo estudio de las mismas y si el pueblo bueno así lo decide, de igual forma en materia de seguridad pública y en el combate al crimen, el dirigente de Morena se muestra mesurado, anunció que hay que acudir a la coordinación entre instituciones policíacas y de procuración de justicia para combatir el crimen y que en la relación con Estados Unidos tiene que existir cooperación bilateral, no muros, ni deportaciones en clara alusión a la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Hasta ahí los cincuenta puntos de López Obrador. En el discurso de campaña política suenan bien, son congruentes con la realidad que vive el país, son palabras que en más de una plaza pública arrancan los aplausos del ciudadano y que obviamente convertirán a AMLO en el candidato a vencer en la elección federal de 2018.

El problema con los cincuenta puntos es que es un documento que no tiene nada técnico, sino solo ideas pero no dice cómo, un discurso que en su momento ya habíamos escuchado de un político con reconocimiento nacional, pero que también mostró su faceta de intolerancia bloqueando avenidas, que acuso fraude electoral, que mandó al diablo a las instituciones y que se atrevió a autoproclamarse presidente legítimo.

Por el momento y ante las elecciones estatales del 2017 los cincuenta puntos presentados por el tabasqueño le representarán bonos electorales, espacios en prensa, radio y televisión, infinidad de arengas públicas en las plazas y con ello Morena y sus representantes populares llegarán a puestos gubernamentales en alcaldías, cabildos y congresos estatales para que con sus salarios AMLO pueda seguir viajando con cargo al erario federal y presentarse como el hombre redentor que el historiador Enrique Krauze bautizó como “el mesías tropical”.

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