Porfirio López

Candidatos: show, escándalo y vanidades.

Si se examina con detenimiento como van definiéndose y perfilándose los distintos candidatos para ser gobernadores, diputados federales, legisladores locales y presidentes municipales, lo único que queda es el escándalo, controversias, acusaciones, las vanidades y el ansia de poder público. Lejos quedan las posiciones de izquierda o derecha en el espectro ideológico, distantes están los presuntos aspirantes a gobernar o legislar de conocer temas estructurales para ver el futuro del país, de los estados y de los municipios con certidumbre.

Cuando los ciudadanos los vemos hablar, cuando articulan sus discursos, cuando los escuchamos en televisión abierta o medios digitales, cuando vemos como acarrean a la gente, cuando avistamos como integran a sus planillas y cuartos de guerra electoral, nos damos cuenta que poco o nada ha cambiado en las instituciones políticas en los últimos veinte años. No importa si es San Luis Potosí, o cualquier otra entidad o región del país. El patrón del comportamiento político- electoral es infame, se repite en cada distrito.

Como si fuera una puesta en escena, primero se ventilan los nombres de las aspirantes en la prensa, enseguida vienen las precampañas para depurar la lista de aspirantes a puestos públicos, después una vez realizadas las purgas internas en los partidos políticos se desarrollan las campañas y una carretada de promesas. Esa parte no ha cambiado, sigue igual o peor que cuando el país inicio su tránsito hacia la consolidación de la alternancia electoral en los tres niveles de gobierno, ahora si acaso la novedad son las formas de desarrollar los eventos masivos debido a la pandemia de Covid-19.

Hoy se habla de “chapulines políticos”, como si fuera algo nuevo, pero la realidad es que esa actividad está presente en el país desde el momento que se inicia a erosionar el régimen de partido único o hegemónico en los años 80 del siglo pasado. Existe toda una generación de políticos -incluido el actual presidente de la República- que han brincado de un partido político a otro, sin importar ideología. Hoy estamos en una nueva dinámica electoral, pero con los mismos vicios heredados del viejo acuerdo político. Acusaciones, vanidades, dislates, dinero corriendo bajo la mesa y ocurrencias por doquier.

A nivel nacional vemos como se unen en alianza los partidos políticos tradicionales con la finalidad de minar el poder que tiene el partido en el gobierno y de igual forma el partido gobernante forja su alianza. Esas alianzas tenían sentido hace dos décadas cuando la mayoría de entidades federativas eran consideradas bastiones del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y no había forma de competir y despojar del poder al régimen de partido hegemónico. Hoy las circunstancias del sistema de partidos políticos son otras, pero las ansiedades de alcanzar y no perder poder político, además de las marrullerías políticas, siguen siendo las mismas.

Hoy somos testigos de como el presidente de la República está metido de lleno en la elección para posicionar a su partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en las preferencias de los votantes con el objetivo de no perder la mayoría en el Congreso de la Unión; en las entidades federativas los gobernadores realizan la misma función con la finalidad de salvar su honra política después de que dejen el puesto público y en los municipios los presidentes locales intentan por diversas vías incidir en la nominación de candidatos y en la intención de voto.

Al día de hoy tenemos alianzas o coaliciones de partidos políticos como si a través de ellas se fueran a resolver los problemas públicos. En ambos casos la coalición denominada Va por México que aglutina a PRI, PAN y PRD, no es tan distinta a la alianza de Morena, PVEM, PT denominada Juntos Hacemos Historia. En torno a ellas existe conveniencias, simulaciones, arreglos cupulares, compra descarada de candidaturas, desbandada de militantes, acusaciones de corrupción, escándalos, vanidades personales y muchos millones de pesos de por medio.

La elección del 6 de junio tendrá dos pistas, por un lado la alianza denominada Va por México cuya finalidad es arrebatar el poder electoral que tiene el partido en el poder; en la otra está Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) quienes han presentado su alianza denominada Juntos Hacemos Historia, de esos tres institutos políticos PVEM y PT siempre han buscado ser partidos “clavija o remora”, para no perder su registro, ponerse al servicio y ser comparsa del partido gobernante y obtener escaños legislativos que le den sobrevivencia política a sus dirigentes al cobijo de las posiciones plurinominales.

En ese marco complejo de alianzas convencieras es que vemos candidatos de diversa cachaza política. Como candidato del Partido Encuentro Solidario (PES) Jorge Hank Rhon en Baja California, no se aleja mucho de José Luis Romero Calzada en San Luis Potosí quien es el candidato a gobernador bajo las siglas de Redes Sociales Progresistas (RSP), Dolores Padierna candidata a gobernar Cuauhtémoc en la Ciudad de México, Layda Sansores candidata a gobernadora en Campeche y Mónica Rangel candidata a gobernadora en San Luis Potosí, las tres por Morena tienen como similitud y sombra acusaciones graves de corrupción cuando ocuparon puestos públicos.

En el mismo tenor Félix Salgado Macedonio aspirante a gobernar Guerrero por Morena, no es tan diferente al candidato del PVEM en San Luis Potosí Ricardo Gallardo Cardona. Los dos tienen semejanzas en materia de acusaciones de lavado de dinero, desvío de recursos públicos y escándalos por el relajamiento de su vida pública. Y así puede seguir la lista de políticos impresentables cuando se visualiza la lista de candidatos y candidatas para la elección del domingo 6 de junio en cada uno de los distritos electorales.

Cuando uno voltea a ver lo que ocurre en diversos municipios de la huasteca potosina visualiza un escenario similar a lo que ocurren en otras entidades y regiones. En lugar de propuestas e ideas, se privilegia el candidato que ya está en otro partido político, quien hace el mejor show ante los medios, quien desata el mejor escándalo y quien tiene en alto su vanidad política. ¿Qué ideas de futuro pueden salir de quienes cambian de partido político por conveniencia personal, qué propuestas saldrán de quienes están acusados de corrupción, qué certidumbre puede causar un candidato acusado de violación, qué panorama puede vislumbrar un candidato o candidata acusada de enriquecimiento ilícito y de opacidad en la función pública, qué hará con el cargo público aquel candidato o candidata acusado (a) de advenedizo(a), de inepto(a) y de sinvergüenza?

 

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