Opinión

Datos de fin de sexenio

 

El sexenio de la autodenominada Cuarta Transformación está llegando a su fin, la evidencia de su fracaso y el derroche de dinero público está a la vista de todas y todos los ciudadanos; no son los otros datos, son los datos reales, son los millones y millones de pesos invertidos en obras de infraestructura que están a medio hacer o simplemente derivan en pérdidas millonarias operadas desde la opacidad y entregadas a los militares por la voluntad presidencial. Ejemplos sobran.

La actividad ilícita del huachicol no se erradicó, ni se combatió luego de la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo ocurrida en el inicio del sexenio; ni la compra de pipas en Estados Unidos, ni la retórica presidencial de combatir la corrupción pararon el incremento de tomas clandestinas de gasolina, diésel y gas licuado de petróleo (LP). Los datos ilustran que de diciembre de 2018 a diciembre de 2023 se registraron 62 mil 441 tomas clandestinas, ello se traduce en un crecimiento de 117 por ciento comparado con el sexenio anterior.

Un caso que ejemplifica el fracaso en el combate al huachicol en entidades como Puebla, Jalisco, Hidalgo, Estado de México o Veracruz es el crecimiento exponencial del robo de gas o conocido también como gaschicol, las tomas clandestinas en este sexenio suman 10 mil 662, 24 veces más que el sexenio anterior que acumuló 451 tomas; en este tema el presidente anunció la creación del Gas Bienestar, el cual terminó siendo un fiasco en su implementación.

Según la narrativa presidencial este sexenio era el sexenio de combate a la corrupción y sus funcionarios tenían como credo: no robar, no mentir y no traicionar al pueblo; ese rosario del presidente López Obrador quedó en pura ilusión. El caso del organismo Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) es el botón de muestra de toda la corrupción sexenal de la 4T, existen más de 69 denuncias por malos manejos, el monto del desfalco es de 15,311 millones de pesos, duplica el caso de corrupción del sexenio anterior conocido como la “Estafa Maestra” que fue calculada en 7,000 millones de pesos.

En el caso de la construcción de la refinería de Dos Bocas en la entidad natal del primer mandatario el desperdicio de dinero público estuvo a la orden del día. La secretaria de Energía Rocío Nahle que ahora se dispone a contender por la gubernatura de Veracruz sin ser veracruzana de nacimiento gozo de enormes privilegios presupuestales, la refinería se inauguró en marzo del año pasado y hasta la fecha no refina nada. El presupuesto original era de 8 mil millones de pesos, terminará costando entre 16 mil y 17 mil millones de dólares de acuerdo con la Secretaría de Hacienda.

Otro dispendio de este sexenio lo representa la construcción del Tren Maya, su sobre costo desnuda la verborrea presidencial de austeridad franciscana. En 2018 se dijo que el costo sería entre 120 y 150 mil millones de pesos, al cierre de 2023 se estableció que el costo iba en al menos 500 mil millones, tres veces más de lo presupuestado, para 2024 se tiene presupuestado 120 mil millones de pesos más. Operado por la Secretaría de la Defensa Nacional, en torno al tren se ha evidenciado el tráfico de influencias de los hijos mayores del presidente, costo de materiales inflados, destrucción de miles de hectáreas de selva y daño irreparable a cenotes.

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles sigue la misma ruta del dinero público operado en total opacidad; al arranque del sexenio se declaró que costaría 70,000 millones de pesos y terminó costando 90,000 millones de pesos, 29 por ciento más de lo presupuestado. Al cierre de 2023 acumula perdidas por mil 298 millones de pesos, sus salas generalmente lucen semivacías, sus espacios para renta no generan ninguna ganancia, sobrevive porque el gobierno le ha otorgado subsidios por 2 mil 145 millones 775 mil 22 pesos.

Adjunto al AIFA el ramal del tren suburbano para llegar al AIFA es un desastre financiero, se presupuestó en 18,856 millones de pesos y para 2023 cerró en 25,800 millones de pesos, 37 por ciento más. Otra postal de gasto público en obras a medio hacer es el tren México-Toluca, dicha obra inició en el sexenio pasado y su costo pasó de 38,000 millones de pesos a 97,000 millones de pesos, un incremento de 115 por ciento más.

Una ocurrencia presidencial fue la compra de la aerolínea Mexicana, la cual será subsidiada hasta el año 2028, el monto inicial será de 2 mil 300 millones de pesos, en sus primeros meses de operación sus 15 rutas registran escasos pasajeros, la inversión del gobierno federal fue de 4,000 millones de pesos para que despegue con 10 aviones Boeing y todo apunta a un fracaso debido a su mala implementación y a la pésima visión de la 4T como inversionista en un sector estratégico como la aviación comercial.

Por último esta otro anuncio presidencial, la creación de la megafarmacia, la cual es un predio ubicado en Huehuetoca, Estado de México de 45 hectáreas, representó un gasto inicial para el gobierno de 2 mil 700 millones de pesos; el costo de operación es 304 millones 513 mil 147 pesos por año a partir de 2024, con una vida útil de 30 años hasta 2054 el gobierno gastará 9 mil 439 millones 907 mil 543 pesos, la realidad es que esa mega farmacia ni tiene todos los medicamentos del mundo, ni cubre las necesidades de los derechohabientes del país.

Así como estos casos de desperdicio de dinero público existen muchos más, este sexenio ha destinado millones de pesos para acciones u obras que fueron un desastre, están en limbo o a medio hacer, las Universidades Benito Juárez, el programa Jóvenes construyendo el Futuro, las tandas del Bienestar, Sembrando Vida, el Insabi, los trenes de pasajeros, la Nueva Escuela Mexicana y el corredor interoceánico del Itsmo de Tehuantepec ilustran la escasa capacidad técnica y presupuestal de la 4T. El desastre y el derroche de dinero público es una realidad, no hay otros datos, son los que están y son muestra de la impericia, la soberbia y la voracidad presidencial.

 

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