Porfirio López

El decreto presidencial: va por todo el poder.

El decreto anunciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador donde pretende que las obras de infraestructura de su gobierno sean consideradas como un asunto de interés público y seguridad nacional no tiene precedente en las últimas décadas. Sobre todo, porque precisamente en los últimos años se ha procurado avanzar en la transparencia y la rendición de cuentas y en la limitación de las adjudicaciones directas que propician la opacidad gubernamental.

El decreto que se publica en el Diario Oficial de la Federación considera que los proyectos y obras a cargo del gobierno de México declarados de interés público abarcan el sector comunicaciones, aduanero, fronterizo, hidráulico, hídrico, medio ambiente, turístico, salud, vías férreas, ferrocarriles en todas sus modalidades, energético, puertos, aeropuertos y aquellos que por su objeto, características, naturaleza, complejidad y magnitud se consideren prioritarios y/o estratégicos para el desarrollo nacional.

A todas luces el decreto es un despropósito, es un intento de limitar la transparencia gubernamental y mantener la opacidad en las obras del gobierno de la denominada Cuarta Transformación. En el cuerpo del decreto del presidente se instruye a las dependencias de la Administración Pública Federal a otorgar la autorización provisional a la presentación y/u obtención de los dictámenes, permisos o licencias necesarias para iniciar proyectos u obras.

El decreto por donde se le vea, va en sentido contrario a la transparencia gubernamental y la rendición de cuentas, dado que establece que la autorización provisional tendrá una vigencia de doce meses contados a partir de la presentación de la solicitud correspondiente y transcurrido ese plazo sin que se emita una autorización provisional, se considerará resuelta en sentido positivo.

En su exposición pública el presidente de la República insiste en que ese decreto le va a permitir agilizar trámites para no detener sus obras de infraestructura, que el decreto es para dar confianza a los inversionistas y para que los trámites para realizar las obras que aún le faltan a su sexenio se hagan de forma expedita. En pocas palabras, el presidente de la República quiere que nada detenga sus tres obras insignia: el Aeropuerto Felipe Ángeles, la Refinería Dos Bocas y el Tren Maya. Es la urgencia por cortar el listón inaugural de esos proyectos y por ello la expedición del decreto.

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