Toño Martinez

Gallardo Cardona, la alternancia de poder con enorme carga de expectativas

Dieciocho años después de la primera alternancia política de los tiempos actuales en el Gobierno de San Luis Potosí, en unos días estrenaremos un mandato que romperá la hegemonía que mantuvo el Partido Revolucionario Institucional y dio lugar a una turbia nata de corruptelas, un obeso aparato operativo y red de intereses de todo tipo que atrofiaron al sistema limitando el desarrollo social y material de San Luis Potosí.
Refiero el término atrofia porque tampoco sería justo y no es ético negar que el estado tuvo avances, aunque no a la altura de su potencialidad y el rezago en pobreza, salud e infraestructura de crecimiento lo dicen.
La alternancia política demostró con Marcelo de los Santos Fraga arropado por el Partido Acción Nacional como gobernador del 2003 al 2009, que es conveniente y muy necesaria para sacudir la modorra que produce la inercia de perpetuar conductas en un mismo molde.
Marcelo abrió canales cerrados de comunicación entre las cuatro regiones del estado; reacomodó la distribución del gasto público, propició alianzas de trabajo con sectores, tuvo particular atención a la pobreza y a las etnias indígenas con programas específicos dotados de recursos y personal comprometido.
Desde la campaña electoral, Marcelo de los Santos enfrentó lo mismo que Ricardo Gallardo Cardona en campañas negras de desprestigio, acusaciones, provocaciones y toda clase de agresiones con apoyo de aparato oficial al servicio del PRI y sus grupos de intereses y grandes negocios a la sombra del poder político predominante.
Diputados priistas como Juan Rodríguez Díaz fueron comisionados en un grotesco ejemplo de la sumisión del legislativo al Ejecutivo – de donde salían las órdenes y dinero para contrarrestar el avance del panista en la Huasteca -, “para buscarle los pies”, y organizar protestas en su contra, desatar campañas de amenazas contra aquellos que lo apoyaran y hacerle la vida de cuadritos.
Nunca lo lograron y al contrario, se hizo una vergonzosa derrota al PRI.
Con Ricardo Gallardo Cardona se repite la historia perversa de quienes se aferran a no perder privilegios, fabulosos negocios, poder y dominio – apoyados incluso por un segmento de medios de información acostumbrados a vivir del erario público, que no han reparado en recurrir a los métodos más inmundos tratando de bloquearlo inútilmente.
Hasta un complot idearon con la complicidad de funcionarios corruptos del sistema penal para encarcelarlo con acusaciones tan burdas que no pudieron sostener y tuvieron que liberarlo.
Gallardo Cardona se ha convertido en un fenómeno político social singular.
Eso lo ha llevado a obtener el más alto índice de confianza entre los potosinos y tiene la experiencia y visión joven para no equivocarse, sería terrible que no fuera así.

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