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La Casa Blanca descartó otro cierre de la economía pese aumento de contagios de covid-19

Jeff Zients fue preguntado en una rueda de prensa sobre si EEUU contempla imponer confinamientos como el de Austria o cierres parciales de su economía y respondió que el país no va a ir en esa dirección

El Gobierno de Estados Unidos descartó este lunes nuevos confinamientos o cierres de las actividades económicas, pese al repunte de los casos de covid-19.

El coordinador de la respuesta de la Casa Blanca a la pandemia, Jeff Zients, fue preguntado en una rueda de prensa sobre si EEUU contempla imponer confinamientos como el de Austria o cierres parciales de su economía y respondió que el país no va a ir en esa dirección.

En ese sentido, afirmó que EEUU cuenta con otras “herramientas” para frenar la pandemia, como las vacunas de refuerzo o tratamientos con anticuerpos monoclonales.

“Podemos frenar la expansión del virus sin tener que seguir ese camino cerrando nuestra economía”, dijo Zients, quien recordó que al menos el 82% de personas en EEUU ha recibido al menos una dosis de la vacuna.

“Debemos usar las herramientas con las que contamos y conseguir que más gente se vacune para mantener a la gente protegida sin ir para atrás de ninguna manera. Esto está bajo nuestro control”, dijo el responsable.

No obstante, Zients subrayó que este tipo de decisiones se hacen en EEUU a nivel local.

Los contagios están repuntando en EEUU, que esta semana celebra la festividad de Acción de Gracias, la fecha en la que más viajes se registran en el país.

De acuerdo con los datos de la Universidad Johns Hopkins, EEUU, el país más afectado por el coronavirus en el mundo, registra más de 47,8 millones de casos desde el inicio de la pandemia y más de 772.000 fallecidos.

A propósito de Austria, el país europeo

entró oficialmente en confinamiento este lunes pasada la medianoche, una medida severa que desató protestas el fin de semana, al igual que en países como Bélgica y Holanda, donde hubo manifestaciones contra las restricciones por el covid-19.

Viena parecía una ciudad muerta, donde los comercios, restaurantes, mercados navideños, salas de concierto y peluquerías bajaron la cortina. Salvo las escuelas, la capital y el resto del país amanecieron el lunes en silencio.

Como en confinamientos precedentes, los 8,9 millones de austriacos, en teoría, tienen prohibido salir de su casa salvo para hacer compras, practicar deporte o recibir atención médica. También se permite ir a la oficina y llevar niños a la escuela, pero las autoridades llamaron a la población a permanecer en casa.

“Necesitamos una acción decidida”, dijo el ministro de Sanidad, el ecologista Wolfgang Mückstein, al justificar las fuertes restricciones, y recordó que “en las ucis el personal está al límite, ya no puede más”.

“Hay que reducir los contactos (entre los ciudadanos) al menos en un 30 %, necesitamos las capacidades de los hospitales para todos, necesitamos una perspectiva a mediano plazo”, insistió el ministro la pasada noche, en una entrevista con la televisión pública ORF.

“La situación es un poco confusa” dice una habitante de Viena, Kathrin Pauser, tras haber dejado en el colegio a sus hijas de 11 y 9 años, ambas recientemente vacunadas.

Desde la llegada de vacunas anti-coronavirus y las vacunaciones masivas, ningún país de la Unión europea se había atrevido a imponer un nuevo confinamiento.

El anuncio de las medidas el viernes ante un repunte de contagios encontró eco en otras partes de Europa, con grandes protestas en Holanda y Bélgica, entre otros países.

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