Editorial

LA EDITORIAL RV 09 MAYO 2021

El debate tuvo un formato en el que se frenaba mucho la participación de cada uno por la larga espera que tenían que pasar hasta que les tocaba de nuevo el turno. Hubo pocos ataques y los que parecen punteros fueron los que expusieron propuestas más serias

El primer debate de candidatos al Gobierno del estado tuvo un formato que hacía tardar mucho tiempo la participación entre candidatos y eso enfriaba los momentos picantes de comentarios espinosos entre los postulados. Fue un esfuerzo del Ceepac y de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí que inaugura estos formatos y que repetirá este ejercicio el 28 de mayo.

En conclusión se puede decir que los candidatos que más recibieron punzadas de los demás, fueron Ricardo Gallardo, de la coalición Juntos Haremos Historia, Mónica Liliana Rangel Martínez de Morena y en algún momento, Octavio Pedroza Gaitán, de la coalición Sí por San Luis, pero los ataques, más que provenir de entre ellos mismos, salieron de otros tres candidatos, principalmente, como Adriana Marvely Costanzo, de Movimiento Ciudadano, Arturo Segoviano, único candidato independiente y Adrián Esper, de Encuentro Solidario, quienes hicieron alusión a los otros, sacándoles en cara que hayan estado en puestos públicos y que no se hayan arreglado muchas cosas que estaban dentro de los temas que se trataron, que fueron Seguridad, Salud y Educación Superior.

Prácticamente se escucharon las mismas propuestas que se han estado barajando en los mítines y en reuniones que los candidatos han llevado a cabo en diferentes puntos de la entidad, destacando el hecho de que la candidata de Morena hizo hincapié en que ella tendría el respaldo del presidente de la República, que es de su mismo partido.

Prácticamente, se dieron a conocer Francisco Javier Rico, de Nueva Alianza y Juan Carlos Machinena de Fuerza por México, que no han aparecido al menos en la Huasteca en dos meses y una semana de campaña y, aunque Marvely tiene más actividad en redes, tampoco ha venido a hacer proselitismo.

Pero en general, el debate tuvo muchas pausas por el gran tiempo perdido de participación en lo que le volvía a tocar hablar a cada uno de ellos, cosa que no favoreció el intercambio de ideas y lo hizo tedioso.

Uno de los que más se esmeró en explicar cómo resolver los problemas fue Octavio Pedroza, aunque en el mismo tenor estuvieron Mónica Liliana Rangel, que optó por no contestar los zarpazos de sus contendientes y Ricardo Gallardo, quien hizo un recuento de las obras que piensa hacer de llegar a la Gubernatura.

Otro que pareció mucho más serio, aunque fue sancionado al principio por el moderador al decir “ya dejémonos de chingaderas y de mamadas” fue José Luis Romero Calzada, refiriéndose al sistema de salud funcionando a medias en toda la entidad y quien se enfocó a hablar de la Huasteca, donde más resultados ha obtenido en su campaña.

En general, el debate tiene que proponer un formato de exposición y respuesta o réplica inmediata, para que se pueda conocer lo que cada uno trae y cómo lo puede refutar o defender el otro.

 

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