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Las consecuencias neurológicas del coronavirus

Los testimonios sobre los efectos neurológicos del coronavirus se multiplican, reportando síntomas que van desde dolores de cabeza hasta la depresión.

A más de un año del inicio de la pandemia de covid-19, permanecen latentes muchas de las interrogantes originales, mientras otras cuantas han surgido en función del conocimiento que se genera día con día. Una de las más apremiantes es lo que pasa después de superar una enfermedad que ha resultado fatal para más de 4 millones de personas en todo el planeta, es decir, cuáles son realmente las secuelas derivadas de la infección por SARS-CoV-2.

A través de su Red técnica mundial para la gestión clínica de covid-19, la OMS se ha dedicado a estudiar los efectos respiratorios y neurológicos de los individuos que superaron dicha enfermedad.1 De la misma manera, grupos de investigación independientes de México y el resto del mundo han dado seguimiento posinfección a pacientes en búsqueda de secuelas. Estas son algunas de las cosas que sabemos al día de hoy.

¿Cómo llega el SARS-CoV-2 al sistema nervioso?

La atención que ha recibido el sistema nervioso central (SNC) ante la infección por SARS-CoV-2 se debe a que este virus presenta neurotropismo, término que hace referencia a su capacidad para invadir el sistema nervioso y sobrevivir en éste. Por si fuera poco, naturalmente el SNC presenta bajos niveles del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC), que ayuda en la detección y eliminación de agentes externos al cuerpo, lo que disminuye su capacidad para erradicar patógenos como el coronavirus.

El SNC se compone de diferentes tipos celulares. Las más conocidas, las neuronas, son células que se comunican mediante impulsos eléctricos y señales químicas para llevar a cabo nuestras funciones cotidianas. Por otra parte, las células gliales (astrocitos, microglía y oligodendrocitos) participan activamente en la regulación química, metabólica, inmunológica y de comunicación de la compleja red del SNC.

A manera de protección, el SNC cuenta con la barrera hematoencefálica, una compleja estructura formada por endotelio vascular, astrocitos, pericitos y matriz extracelular. Se sabe que esta barrera es altamente selectiva y regula el intercambio entre la sangre circundante y el tejido nervioso, además de mantener al margen bacterias y moléculas neurotóxicas. A pesar de ello, estudios muestran que su componente endotelial, que recubre internamente de los vasos sanguíneos, expresa el receptor ECA2, sitio al que se une la característica proteína S (spike) del virus.

Se ha postulado que la interacción de la proteína S con los receptores celulares ECA2 permiten la infección por SARS-CoV-2. Una vez que el virus ha entrado en contacto con el tejido endotelial también es capaz de interactuar con neuronas y células gliales que expresan altos niveles de este receptor. Estas últimas responden ante la infección mediante la producción de moléculas como interleucinas, propiciando inflamación dentro del SNC y nuevos ciclos de replicación viral en el cerebro.

El SNC también se ve comprometido debido a la respuesta por inflamación sistémica. Se sabe que la infección generada por este coronavirus afecta principalmente el tracto respiratorio, sin embargo, esto además implica una serie de reacciones inmunitarias que resultan en una respuesta inflamatoria global. Ante este escenario, la permeabilidad de la barrera hematoencefálica aumenta y queda expuesta a la entrada de citocinas, leucocitos infectados y posiblemente del virus mismo.

La pérdida del olfato es uno de los síntomas más característicos de esta infección, lo que ha llamado la atención de diversos grupos de investigación cuyos hallazgos proponen otra ruta de acceso del virus al SNC. Tras analizar 30 muestras post mortem, Meinhardt y colaboradores de la Charité-Universitätsmedizin Berlin lograron evidenciar presencia viral en la mucosa olfatoria (epitelio olfatorio, tejido conectivo y neuronas olfatorias), lo que apoyaría la idea de que este virus es capaz de utilizar dicha mucosa como puente de acceso al cerebro.5

Asimismo, se plantea la posible invasión del SNC a través de nervios craneales como el olfatorio, trigémino y vago.6 La invasión vía pulmón-nervio vago alcanzaría puntos vitales como el bulbo raquídeo, afectando así el centro de respiración y desencadenando una disfunción ventilatoria en pacientes sin aparente daño pulmonar severo.7

Afecciones neurológicas y secuelas causadas por el SARS-CoV-2

Después de ver la relación entre el coronavirus y el sistema nervioso la duda principal permanece. ¿Qué pasa en el SN durante y después de la invasión por este patógeno? Las afecciones por infección del SARS-CoV-2 pueden suceder en las dos grandes divisiones del sistema nervioso.

El sistema nervioso central (SNC) se compone del cerebro y la médula espinal. Este es nuestro centro operativo, ya que controla la mayor parte de las funciones mediante la transmisión bidireccional de mensajes entre el cerebro y el cuerpo. Por su parte, el sistema nervioso periférico (SNP) está compuesto por todos los nervios que se ramifican desde la médula espinal y se extienden a todas las partes del cuerpo.

Las siguientes líneas presentan un resumen sobre artículos de revisión en diferentes partes del mundo en donde se describen las manifestaciones clínicas del virus asociadas al sistema nervioso.

Afecciones del sistema nervioso central

Diversos autores describen estas afecciones como resultado de una tormenta de moléculas proinflamatorias denominadas citocinas, que son liberadas por las células inmunitarias y que pueden desencadenar un estado de hiperinflamación general. Dentro de los síntomas que se pueden derivar de este evento se encuentran cefaleas y encefalopatías.

Las encefalopatías generalmente son reversibles y se presentan como alteraciones en la conciencia que incluyen confusión, delirio, desorientación y pérdida del conocimiento. Sin embargo, si los pacientes no son atendidos a tiempo, la encefalopatía puede resultar en complicaciones más graves como inflamación pulmonar, aumento de la presión intracraneal, acidosis por falta de oxígeno en el cerebro, edema cerebral, muerte neuronal y la posibilidad de terminar en coma profundo.

Entre las consecuencias más severas en pacientes graves por covid-19 se encuentran los accidentes cerebrovasculares hemorrágico e isquémico. El primero ocurre cuando un vaso sanguíneo del cerebro se debilita y se rompe por aumento de la presión arterial. Por otra parte, el ictus isquémico sucede por un bloqueo de vasos sanguíneos por coágulos procedentes de otros órganos dañados por el mismo virus. Los síntomas, que se presentan de manera repentina, incluyen debilidad en cara y extremidades, confusión, dificultad para ver, mareos y dolores de cabeza, entre otros.

Mediante técnicas de secuenciación genómica se ha encontrado material vírico en tejido cerebral y líquido cefalorraquídeo que confirman casos de meningitis en pacientes con infección grave. También se han descrito casos en los que se presentan vértigo, crisis convulsivas, mareo, estado epiléptico, deterioro neurológico y estupor.

La salud mental también se ha visto fuertemente atacada no sólo por la enfermedad en sí misma, sino por todo lo que conlleva. Aislamiento, fragmentación social, miedo a contagiar y ser contagiado, así como pérdida de seres queridos y estabilidad económica son algunas de las razones que mantienen en un continuo estrés a la población. Derivado de esto, se han desencadenado múltiples alteraciones psicológicas que incluyen trastornos del sueño, ansiedad, depresión y trastorno por estrés postraumático.12 Estas consecuencias también deben de ser atendidas y se les debe dar la importancia que merecen para lograr un soporte para la población afectada y para el personal de salud que ha encarado esta pandemia sin descanso.

Afecciones del sistema nervioso periférico

Entre las manifestaciones clínicas por covid-19 más comunes se encuentran la pérdida total (anosmia) o parcial (hiposmia) del olfato, así como del sentido del gusto (disgeusia e hipogeusia). Las neuropatías derivadas de esta infección afectan principalmente la mielina que recubre los axones de las neuronas y que ayuda a la transmisión del impulso nervioso. Conocido por causar daño autoinmune posinfección, el Síndrome de Guillain-Barré es una de las complicaciones neuromusculares más mencionadas en la literatura que pueden ir desde debilidad muscular hasta parálisis bilateral. Otras afecciones incluyen radiculopatías (enfermedad de la raíz de un nervio) y polineuropatías (afecciones neurológicas que involucran múltiples nervios).

Gran parte de lo que se especula sobre la dinámica de este virus en el SN proviene del conocimiento sobre virus relacionados como el SARS-CoV y el MERS. Estos agentes infecciosos se han localizado en tejido post mortem de individuos con infecciones de tiempo atrás, lo que sugiere que podrían permanecer en el tejido cerebral por más tiempo y derivar en otro tipo de complicaciones neurodegenerativas.

Esto es sólo un poco de lo que se sabe actualmente del virus y su relación con el SN, sin embargo, es de vital importancia continuar con estos estudios para proporcionar robustez a los hallazgos hasta ahora descritos y dar pie a esclarecer lo que aún permanece oculto.  Aunque existen diversas fuentes en la literatura en las que se describen perturbaciones en el SN tras la infección por SARS-CoV-2, los autores son conscientes de las limitaciones actuales para evidenciar las secuelas derivadas del covid-19. Es necesario un mayor tiempo de seguimiento de los pacientes, así como un aumento en la cantidad de participantes de estos estudios y del correcto manejo de muestras post mortem, entre otros factores.

En cuanto a las secuelas a largo plazo, es muy pronto para poder hablar de ellas debido al poco tiempo que hemos tenido en contacto con este virus tan inestable y que muy probablemente puede seguir dentro de nuestro SN a pesar de haber sido infectados tiempo atrás. Ante el hecho de que coexistiremos con esta amenaza y que el virus se mantendrá en constante cambio, no queda más que repetir la importancia de seguir con los protocolos de seguridad correspondientes y acatar de la mejor manera posible las recomendaciones actuales y venideras emitidas por las autoridades sanitarias en el manejo de esta pandemia.

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