Artículo

Las Cuevas Sagradas: entre viejos y tambores

En el rancho San Juanito, ejido Chununtzen 1, allá en la delegación de Huichihuayán, se ubican las Cuevas del Viento y la Fertilidad, cuyo terreno ocupa una superficie de más de ocho hectáreas.

Santuario ancestral, donde sólo a los Dioses se le confiere el poder de sanación o a “levantar la sombra” a través de guías espirituales; pero así como existe la luz, también hay obscuridad, y en ese sitio sagrado también se invoca al mal.

El municipio es Huehuetlán “Lugar de Viejos y Tambores”, ahí llegan en ciertos periodos del año -según sea el trabajo- médicos tradicionales y sus pacientes, de municipios aledaños e incluso de otros Estados.

Para llegar hasta​ el santuario que se esconde entre rocas, arroyos y densa vegetación, debe ser a pie, por un intrincado camino, porque se encuentran en una ladera muy alta. En tiempos prehispánicos, al lugar sagrado sólo los indígenas sabían llegar.

El 15 de marzo de 2001 las Cuevas Sagradas del Viento y la Fertilidad fueron declaradas como Área Natural Protegida, bajo la modalidad de Monumento Natural. Como todo lugar sagrado tiene un mito, una historia o un relato que explica cómo el hombre le da la connotación espiritual según sus creencias, tradiciones… según su cultura.

Las Cuevas Sagradas del Viento y la Fertilidad eran llamadas por los nahúas como Xomokonko y por los Tének Tam Bokóm Mim. Según la cosmovisión de ambas culturas, representaba el lugar donde viven los espíritus; por lo tanto, considerado el “Centro del Mundo”, también fuente de obtención y satisfacción de las carencias humanas. Hoy es un lugar sagrado para los curanderos que hacen ceremonias en honor a sus antiguos dioses.

A las cuevas las cuida una estalactita, cuya forma asimila el de una mujer, a la que consideraron como la representación de la diosa “Tlazolteotl” antigua deidad azteca. A sus pies yacen las ofrendas que los indígenas huastecos les llevan a sus antepasados, y en reciprocidad, obtienen el don de la sanación.

Xomokonko representa también el silencio de los dioses. Se dice que con la conquista de los españoles, los grandes sabios se escondieron en el lugar sagrado, y según la leyenda, quien tenía el prodigio de entrar en ese lugar sagrado, se llenaba de sabiduría.

Commentarios

comentarios

To Top