Porfirio López

Las ganas de trabajar: los que se van y los que vienen.

Algo muy común en los últimos años cuando ocurren elecciones a nivel local y se declara presidente electo, es el comportamiento de los que van a dejar el puesto público y los que apenas se van a estrenar en el desempeño gubernamental. Unos tienen muchas ganas de entrar al ejercicio público para disfrutar las mieles del poder y otros cuentan los días y horas para esfumarse del quehacer de gobierno.

No es novedad que el próximo alcalde electo para el trienio 2021-2024 David Armando Medina Salazar declare que tiene muchas ganas de trabajar porque Ciudad Valles está en ruinas, que ya quiere estar en el puesto, que tiene todas las intenciones de implementar sus promesas de campaña y de armar un cuerpo burocrático que lo acompañe en diversos espacios públicos, generalmente en eso se les va el tiempo mientras dura el proceso de entrega-recepción.

Por el otro lado tampoco es novedad que el gobierno saliente que está en manos de Jorge Farías Castro vaya disminuyendo su intensidad de gobernar, es normal que el presidente que se va, tenga escasas apariciones públicas, que sus colaboradores limiten sus actividades y que inicie el éxodo de todos aquellos denominados trabajadores de confianza.

Así nos ha ido en los últimos años a nivel local, el gobierno que esta por finalizar y que inició con Adrián Esper Cárdenas, después continuo con José Guadalupe Contreras Pérez y finalizará con Jorge Farías como jefe de la comuna municipal arrancó con muchas ganas, se anunció con bombo y platillo que el presidente independiente no iba a cobrar un peso por su servicio y que su sueldo lo iba a donar a diversas causas nobles, conforme corrieron los meses de acción gubernamental no se concreto lo que se prometió y el resultado de sus denominados proyectos de impacto quedaron lejos de las expectativas iniciales.

Los proyectos del gobierno local que encabezó el alcalde independiente Esper Cárdenas y que se irá en unas semanas más, no se concretaron. No se hizo realidad la edificación de la Ciudad Administrativa donde se iban a concentrar las actividades burocráticas, el proyecto del aeropuerto huasteco terminó en el ostracismo gubernamental, de ello solo se recuerdan los aviones de cartón y los personajes de latex que se aparecieron en el evento de presentación.

La denominada y tan anunciada Ecovía terminó siendo un fiasco que ocasiona accidentes viales en diversas zonas de la ciudad, el reordenamiento del primer cuadro de la ciudad para tener calles peatonales fue una buena idea, pero sin aterrizar en la práctica, la problemática burocrática-sindical de la Dapas quedará como herencia para el próximo gobierno local, el centro de policía que iba a tener campo de tiro, estadio de beisbol y una inversión millonaria se quedó en el cajón de los recuerdos.

Con ese ejemplo reciente a cuestas, llama la atención que el alcalde electo Medina Salazar declare que tiene ganas de trabajar, que hará realidad sus promesas de campaña y que su gobierno se integrará con las mejores personas y los mejores perfiles. ¿Qué nos garantiza que realmente hará bien las cosas públicas y que su gobierno marcará un antes y un después en el ejercicio gubernamental? No hay garantía.

El alcalde electo Medina Salazar ha dicho prácticamente lo mismo que sus antecesores, que trabajará de la mano con el próximo gobernador, que ya habló con el diputado local, que ya se entrevisto con el diputado federal, que ya está diseñando una agenda de trabajo, que les urge empezar a trabajar, que en sus primeros cien días de gobierno local dará resultados y atenderá problemas de infraestructura básica. Eso es pura verborrea de banqueta, lo real tiene ver las arcas municipales porque la mayor parte del presupuesto se destina a gasto corriente, probablemente ya se dio cuenta que no podrá implementar sus proyectos sino incrementa la recaudación local, sino armoniza el desastre financiero de la Dapas y sino concreta convenios con la banca de desarrollo.

Palabras más, palabras menos, esa ha sido la tónica de todos los presidentes municipales anteriores, sus respectivos cabildos y su burocracia. Provenientes del PRI, luego del PAN, hasta llegar al presidente independiente todos han dicho lo mismo, pero cuando se retiran después de tres años de ejercicio gubernamental dejan pendientes en varios espacios de la administración pública. Llegan con muchas ganas, hacen la presentación de su burocracia de confianza y conforme pasa el tiempo van desinflándose todas sus intenciones de hacer bien los asuntos públicos y terminan siendo un remedo de sus antecesores. Ojalá el próximo gobierno municipal del denominado Partido Verde rompa esa maldición, ya veremos con el correr de los primeros meses si es diferente o sale igual o peor que los de antes, por lo pronto a pocos días de asumir el cargo hay que darle el beneficio de la duda.

Commentarios

comentarios

Más vistas

To Top