Porfirio López

Los otros datos que al presidente no le importan.

El presidente Andrés Manuel López Obrador siempre ha presumido de tener otros datos. Tiene otros datos para explicar el aumento de la criminalidad, tiene otros datos para explicar la crisis de salud, tiene otros datos para explicar el aumento de la pobreza, tiene otros datos para explicar la crisis de derechos humanos, tiene otros datos para explicar el escaso crecimiento económico y así con todos los temas.

Al margen de las explicaciones mañaneras del primer mandatario la realidad en muchas regiones del país dice otra cosa. A juzgar por los resultados ya evidentes el presidente y sus otros datos no encajan en los indicadores oficiales. México va perdiendo terreno en competitividad, en generación de energías limpias y en elevar la calidad de vida. Contrario a todo ello, la popularidad del presidente sigue alta y quizá por eso los datos del México real no le importan.

Es evidente la elevación de los precios en los productos de la canasta básica y en el precio de los energéticos, todo ello tiene un impacto en el bolsillo de los ciudadanos. No ha bastado con la entrega de apoyos sociales directos o de mano en mano como presume el presidente de la República, eso no ha resuelto necesidades apremiantes como la generación de empleo bien remunerado o un mejoramiento en la seguridad social, por ejemplo.

Los programas sociales de AMLO no han limitado el crecimiento de la pobreza en el país. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) indica en su reporte que la pobreza aumentó en 3.8 millones de personas comparado con el año 2018. De acuerdo con el informe Medición Multidimensional de la Pobreza en México 2018-2020, en 2018 había 51.9 millones de personas en condición de pobreza, mientras que en 2020 la cifra aumento a 55.7 millones y en la situación de pobreza extrema la cifra indica una elevación de 8.7 millones a 10.8 millones de mexicanos en esa situación. Así que el presidente de Primero los Pobres parece que va perdiendo la batalla en ese rubro.

En materia de seguridad pública, la política de Abrazos no Balazos no ha surtido el efecto deseado por el presidente. Las cifras lo desnudan. De poco ha servido mantener al Ejército en las calles e implementar reformas para la constitución de la denominada Guardia Civil. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) los delitos de homicidio doloso, violación simple y equiparada, el robo en sus diferentes modalidades y las lesiones dolosas presentan una tendencia al alza a partir del año 2018.

Nada más en el caso de los homicidios dolosos entre diciembre de 2018 y mayo del presente año en el país se han registrado 72,892 carpetas de investigación, eso equivale a un crecimiento de 138.4 por ciento respecto a los sexenios pasados. En lo que va del sexenio de la Cuarta Transformación seis organizaciones criminales se han consolidado y crecido en diversas regiones del país, de acuerdo con Lantia Intelligence en su reporte “Nuevas organizaciones criminales con AMLO”.

A pesar de la euforia y el optimismo del presidente López Obrador la economía mexicana no crece. La inversión millonaria no aterriza en México, el crecimiento económico no llega y el país en amplias zonas no genera reactivación económica. Hasta el momento no hay un discurso presidencial que genere confianza entre los inversionistas, al contrario, lo que existen son amenazas luego de la cancelación de obras de infraestructura y amagos autoritarios contra empresas del sector energético. AMLO prometió crecimiento de 4 por ciento anual hasta llegar a 6 por ciento en 2024 pero esto no se va a cumplir porque la inversión requiere alcanzar un nivel de 25 por ciento del Producto Interno Bruto. Así como van las cosas se antoja difícil que se cumpla con lo prometido. El panorama es complejo, tan solo en este año cuando se anunció la reforma eléctrica, de enero a noviembre salieron del país 266 mil millones de pesos de inversiones extranjeras, eso coloca a México como el país que más ha perdido flujos de inversión extranjera en los últimos dos años.

Finalmente, el presupuesto de Egresos para el siguiente año se aprobó sin quitarle una sola coma. Como se hacía en el régimen priista, los legisladores del partido en el gobierno más sus aliados complacieron al presidente y hasta se reunieron con él en Palacio Nacional para celebrar la aprobación. El gasto de 7 billones 88 mil 250 millones 300 mil pesos está enfocado en la terminación del Aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería de Dos Bocas y en la entrega de apoyos directos a través de los programas sociales de la Cuarta Transformación. Los únicos cambios fue el recorte de 8,038 millones de pesos a organismos autónomos como el Instituto Nacional Electoral que el próximo año verá su suerte cuando tendrá que organizar el proceso de revocación de mandato sin recursos.

Esta claro que el próximo año será de nueva cuenta todo electoral, de propaganda atizada desde Palacio Nacional, se magnificará como hasta la fecha la figura del presidente porque no tiene contrapesos, se mantendrá la política presidencial de acoso a los organismos autónomos como el INE, se seguirá acusando al pasado, se mantendrá el discurso falso de combate a la corrupción, seguirá el presidente siendo popular y eso le bastará para andar todo el 2022.

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