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Maestros y EPN: el caminito de la opacidad.

 
Recientemente  organizaciones de la sociedad  civil como el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Fundar y Artículo 19 hicieron públicas sus investigaciones sobre el gasto de los maestros de educación básica y sobre el costo de la publicidad oficial durante el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto.
 
Los dos documentos desnudan como nos encontramos en materia de transparencia gubernamental y en la rendición de cuentas en dos áreas sensibles para la sociedad: la formación de los futuros ciudadanos y el ejercicio del gobierno federal. En ambas áreas lo único que existe es opacidad, incertidumbre, ausencia de base de datos, indiferencia de gobiernos estatales, ausencia de información, inaccesibilidad pública, licencias confusas, procesos de evaluación ausentes, acceso a plazas mediante mecanismos de corrupción, millones de pesos gastados sin recato y disparidad en ingresos. 
 
A pesar de tener leyes de transparencia respecto al magisterio no queda claro o nadie puede explicar como un círculo selecto de profesores puede gozar de salarios onerosos por encima del salario de presidente de la República, como docentes en Hidalgo rebasan los cien años de edad y siguen vigentes en el magisterio, como existen escuelas de preescolar con un costo por encima de universidades como Stanford, como existen escuelas inscritas en el programa Habilidades Digitales para Todos pero carecen de cobertura de luz eléctrica y escuelas fantasmas.
 
A pesar de tener en la cárcel a Elba Esther Gordillo ello no ha detenido los casos de  personajes en Oaxaca como el señor  A. Ramírez Z. denominado profesor investigador que puede obtener un cheque mensual por más de medio millón de pesos o como entidades como San Luis Potosí, Quintana Roo, Nuevo León y Tamaulipas incumplen el artículo 73 de la Ley General de Contabilidad Gubernamental al no presentar su base de datos de nóminas magisteriales.
 
En materia educativa nada nos ha ayudado, reina la corrupción en los procesos sindicales a cualquier nivel, a pesar de acuerdos de modernización, de procesos educativos incorporados a la tecnología, de estrategias didácticas, de aumentos salariales, de programas como Habilidades Digitales para Todos, Enciclomedia, Escuela de Tiempo Completo, los resultados anuales de organismos internacionales como la OCDE nos siguen reprobando en niveles de lectura, en cobertura, en infraestructura, en comprensión lectora, en desarrollo de proyectos, en habilidades tecnológicas, en aprendizaje de un segundo idioma y en materia de activación física.
 
La realidad educativa en nivel básico es desastrosa, pero apenas se está descubriendo el hilo de la madeja, porque los datos que arroja IMCO  son solo una pequeña parte de lo que ocurre con todo el andamiaje magisterial, si se echa un poco de luz hacia los niveles de educación media superior, educación tecnológica y educación superior los datos, las formas, los esquemas, los procesos, los hallazgos que se podrían encontrar ahí no serán muy diferentes al panorama, las tradiciones y las atrocidades que se padecen en la educación básica.
 
En el segundo caso que Fundar y Artículo 19 publican se nota lo que siempre hemos padecido en materia de gobierno federal. El aumento del gasto público para posicionar la figura presidencial ha sido una constante en los últimos catorce años. De acuerdo con las dos organizaciones de la sociedad civil la publicidad oficial del gobierno federal en su primer año presenta las mismas características que ya anotamos en materia de magisterio.
 
Dice el informe lo que todo ciudadano se ha dado cuenta desde tiempos en que Enrique Peña Nieto fue gobernador del Estado de México, el gobierno federal que encabeza el mexiquense  mantiene una presencia abundante en televisión con montos millonarios sin reglas claras, exceso de contenido propagandístico, contenidos que no informan sino solo intentan persuadir,  ausencia de regulación oficial.
 
El primer año de gobierno de Peña Nieto en materia de publicidad oficial nos salió caro, la cifra alcanza los 4 mil 195 millones de pesos y los resultados en materia del Pacto por México, la Cruzada Nacional contra el Hambre y el cúmulo de reformas impulsadas han sido nulo para la mayoría de la población. Se posiciono la imagen del presidente pero ello no fue acompañado de efectos de crecimiento y desarrollo económico.
 
De seguir la tendencia de gasto en publicidad oficial de aquí al 2018 cuando terminará la gestión de Peña Nieto el informe consigna que la cifra andará entre 6, 292 y 7, 383 millones de pesos . Parte del problema de la publicidad del presidente tiene que ver con la forma de repartir el recurso –en lo cual el caso de la publicidad se parece mucho al tema magisterial- sin criterios de mercado publicitario, sin reglas y sin criterios que nadie puede explicar porque no existe información al respecto, ni le interesó al Legislativo debatirlo, muchos menos a los gobernadores porque se conducen con los mismos lineamientos.
 
La tendencia con la opacidad de la publicidad oficial propicia y alimenta la corrupción pública y lo más grave fomentan e impulsan un tipo de censura a la mexicana. Ello ocasiona los males que se padecen hoy día en materia de medios, que son agendas pendientes y que no fueron tocadas en la reciente reforma política-electoral: la pluralidad de la información lo cual eleva la calidad de contenidos y el derecho a la información  de todos los ciudadanos. Sin ello a la vista lo único que se está alimentando es al monstruo con genética priista que se afila los colmillos para el 2015. 

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