Opinión

Ni la controversia científica, moral y religiosa sobre vacuna Anti COVID, detiene la ansiedad por recibirla.

 Por encima de los elementos poco ortodoxos utilizados en la elaboración de la vacuna contra el COVID19, y la controversia científica, religiosa y ética que desatan, la presión mundial por encontrar la barrera al virus que ha exterminado técnicamente modelos de vida, está venciendo dudas, riesgos e incertidumbre y comienza a aplicarse.

 México está entre los países pioneros en comprar el biológico y los primeros en recibirla serán los trabajadores de la salud, con todo y dudas.

 Pero por qué el debate que llega a generar algunas  resistencias para recibir la vacuna.

 Científicamente se reconoce que en la elaboración de vacunas los laboratorios Pfizer, Moderna y AstraZeneca tienen alguna relación con líneas celulares abortados.

 Eso para sectores conservadores o con extremo apego a códigos dogmáticos y morales es inconcebible.

 La doctora Carrie Madej circula en redes sociales un vídeo donde advierte que la vacuna va enfocada a alterar alguna parte del ADN humano al incrustarle un elemento ajeno y eso generaría un desajuste en el genoma cuyas consecuencias podrían ser muy graves.

 Pero además podría suceder como en el caso del maíz genéticamente modificado por Mosanto que afecta su genética natural y lo supedita al control de la empresa en cuyas manos está el control de las cosechas y decidir dónde y cuando se se cultivar.

 Es equivalente al control alimentario y express que lo mismo podría ocurrir con los humanos.

 Sin embargo, la iglesia católica a través del Comité de Doctrina del Episcopado de Doctrina cuyo presidente es el Obispo Kevin C. Rhoades y Joseph F. Neumann del Comité de Actividades Provida, de Estados Unidos, establecieron en diversos criterios en relación al uso de vínculos celulares procedentes de fetos abortados para la vacuna. 

 “Un grave peligro para la salud podría justificar el uso de la vacuna desarrollada a partir de líneas celulares de origen ilícito (abortos), tomando en cuenta

que cada quien tiene el deber de dar a conocer su desaprobación y pedir que su sistema de salud ponga a disposición otros tipos de vacuna.

 Las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca tienen relación con líneas celulares de fetos abortados y – desde esa perspectiva- su uso es moralmente “justificable”.

 Mientras tanto y más allá de cualquier debate, la población en general del Mundo y México esperan con ansias que se acelere la vacunación que ven como única esperanza de vida.

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