Crónica

Transportistas irregulares: inicia la lucha

El reloj marcaba las 14:06 horas, el sol intenso de repente se ocultaba por algunos segundos en nubes muy blancas, cargadas de agua; la temperatura oscilaba en 38 grados, pero la humedad en el ambiente daba una sensación térmica de arriba de 40 grados, debajo de un árbol solitario había un grupo de unas 25 personas, la mayoría varones, que rodeaban a un hombre quien hablaba acaloradamente. El ceño fruncido confirmaba su irritabilidad.
“…¿o se quieren ir a descansar treinta días? Si es así, díganlo de una vez, pero si no, hay que darle hasta donde tope, pero ya no podemos permitir que nos sigan quitando nuestra única fuente de trabajo”.
Al notar la presencia de reporteros que tomaban fotografías -aunque algunos dudaron- quienes tenían cartulinas con consignas en contra de la Policía Federal las levantaron a fin de mostrarlas a las cámaras que los fotografiaban.
Voces se levantaron “vamos a ponernos enfrente de las instalaciones con las cartulinas para que vean que vamos en serio”, “hay que bloquear la carretera”, “convoquemos a los demás compañeros”.
Otro hombre (Miguel Ángel Álvarez López, representante legal del grupo Antorcha Campesina) intervino y se dirigió a los manifestantes, pidió mesura, los exhortó a exigir derechos de manera pacífica, “este es un primer acercamiento, no podemos iniciar con movilizaciones si no hemos dialogado, de por sí nos tachan como grupo de conflicto”.
El primer hombre, (Alfredo Echavarría Payta, líder de los taxistas “Grupo de los Blancos” en el crucero de Aquismón) retomó la palabra, y refirió el tiempo que llevaban solicitando los permisos, lo que a su consideración les daba ya el derecho de movilizarse para presionar; su postura fue apoyada por otros transportistas.

Los intereses

Entre el 7 y 8 de junio Dagoberto Rodríguez Reyes, gerente general de “Vencedor” en la Huasteca, llegó a un restaurante ubicado sobre la carretera federal México – Laredo, en pleno crucero de Xolol, sólo a unos pasos del entronque con la rúa que conduce a la cabecera municipal de Tancanhuitz. Comenzaba a caer la tarde, el tráfico vehicular sobre el tramo federal era por demás soez, el restaurante estaba vacío, en el espacio donde suelen estacionarse los viajeros que aprovechan a comer algo, sólo habían dos vehículos, un particular y una patrulla de la Policía Federal; después se sumó un tercero, de donde descendieron tres hombres, eran transportistas de Aquismón. No fueron reconocidos por los dos únicos comensales, quienes eran grabados por los recién llegados.
Esa tarde se movieron 15 mil pesos, a cambio de empezar a quitar del camino a los “blancos” que les representaba hasta ese momento una pérdida diaria de mil pesos en promedio tan sólo desde el crucero de Aquismón a Ciudad Valles, dado a que se vieron obligados a reducir sus tarifas de 65 y hasta 75 pesos a 25 y 35 pesos, más del 50 por ciento a fin de no dar paso a que los usuarios dieran preferencia a la competencia “desleal”. El lunes 12 de junio Policías Federales incautaron el primer vehículo que prestaba el servicio desde el crucero de Aquismón a Ciudad Valles, bajo el argumento que el operador no presentó licencia de conducir ni otro documento que avalara la prestación del servicio regular. Sin embargo, días antes, el 9 de junio, el conductor​ del autobús 204 de la línea Vencedor, ruta Tamapatz, Aquismón, fue detenido​ en el crucero de Xolol, por policías federales porque conducía en estado de ebriedad. No fue remitido a las instancias correspondientes, por el contrario, se le dejó ir como si nada, tras “el moche” de mil 500 pesos que soltó a los uniformados.

Los Refuerzos

Pasaban de las 15:00 horas, la puerta del destacamento se abrió y salió un policía, se acercó a uno de los líderes transportistas y en secreto algo le dijo, de inmediato el que escuchaba hizo una seña con la mano a dos de sus compañeros para que se acercaran. El policía volvió a ingresar​.
“No van arreglar nada” dijo otro de los transportistas. Se juntó un grupo como de seis personas y dialogaban en voz baja.

 

El mismo transportista le habló en voz alta a uno de sus colegas “llámale a los compañeros de Matlapa y Xilitla -ya vienen, contestó- hay que llamarle a los demás, que vengan los refuerzos, hay que decirles que hoy mismo se arma el desmadre. Estos no creen que vamos en serio”. Su compañero corrió hacia otro grupo de personas a unos pasos de él.

 

Aparece de pronto Jorge García Medina, delegado -recién llegado- de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en la Huasteca Norte, se acerca a un grupo de los manifestantes, dialogan unos minutos. Uno de ellos se acerca a la prensa y en ‘off the record’ les comenta “ya se va arreglar este pedo, a eso vino. Va entrar hablar ahorita con los de la Federal”.

 

15:35 horas, sale el mismo Policía y manda a llamar a la comisión de transportistas, que ingresan al destacamento, junto con el Delegado regional, quien minutos antes -en entrevista- afirmó a la prensa que su llegada era casual, pues además el problema no era competencia de STC estatal, a la que depende.

 

16:45 horas, salen los transportistas, reúnen a su gente, incluyendo a los recién llegados de Matlapa y Xilitla, determinan retirarse, pero el llamado es que cada agrupación en sus municipios reúna a su gente, para salir al siguiente día temprano en marcha y juntar las caravanas sobre la carretera federal México – Laredo, en una manifestación masiva en contra del “convenio” que Vencedor hizo directamente con la PF para sacar del camino a los transportistas irregulares.

 

Los taxis blancos comenzaron a enfilarse de regreso sobre la carretera federal. Un viento fuerte silbó, un trueno apenas perceptible anunció tormenta, las nubes cada vez más grises aparecieron por el lado norte y la zona quedó vacía.

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