Porfirio López

Un año de la pandemia

Ha transcurrido un año de la llegada de la pandemia de Covid-19 a México. A lo largo de todos esos doce meses hemos sido testigos de todo: mentiras, declaraciones imprecisas, conferencias de prensa ambiguas y malas decisiones en materia de salud pública. Luego de todo este tiempo la realidad ha mostrado que la gestión de la pandemia realizada por el gobierno federal y el sistema de salud pública nacional ha sido un auténtico desastre por cualquier ángulo que se le quiera analizar.

En las primeras semanas de anunciada la pandemia se presentó al subsecretario de Salud y epidemiólogo Hugo López-Gatell como la persona preparada y más adecuada para informar sobre el avance de los casos. Se anunciaron campañas de higiene, un semáforo epidemiológico para conocer los casos infectados y una heroína bautizada como Susana Distancia. Se cerraron escuelas y demás espacios públicos, se redujo la movilidad y se anunció la disposición de camas en el sector salud. Se dijo que el cierre de escuelas iba a ser de pocos meses y que el gobierno federal estaba preparado, que no habría escenarios catastróficos. El presidente López Obrador declaró que el 19 de abril México iba a salir de la emergencia por el Covid-19.

El presidente de la República Andrés Manuel López Obrador declaraba con demasiado optimismo que él tenía fuerza moral, que a pesar del aumento de casos y defunciones tenía que seguir teniendo contacto con el pueblo. En un acto de irresponsabilidad no utilizó el cubrebocas, convocó a seguir con abrazos y besos, presumió su detente como un mecanismo de defensa y de forma constante rompió los protocolos de distanciamiento social. Hay que abrazarse no pasa nada dijo el presidente el 4 de marzo del año pasado.

Con el correr de los meses y con la economía en picada, vinieron los problemas para el gobierno de la denominada Cuarta Transformación. De nada valieron las declaraciones eufóricas del presidente López Obrador, en lugar de precisiones y decisiones de política pública, el presidente insistió en la no realización de pruebas para detectar casos y de forma recurrente hizo declaraciones ambiguas sobre el avance del Covid-19.

El presidente eligió su retórica de enfrentamiento verbal y dijo que la pandemia les cayó como anillo al dedo, que la pandemia se había domado, que se había aplanado la curva, que había capacidad hospitalaria, que se abrirían hospitales militares. Con desdén, cada que los periodistas le preguntaban sobre el coronavirus el presidente respondió que eso estaba siendo atendido, que el coronavirus ni siquiera era comparable a la influenza. La realidad de miles de familias fue otra, sin empleo, sin dinero para comprar un tanque de oxígeno, sin certidumbre para adquirir medicamentos. El gobierno federal con sus decisiones y precaria información acumuló un espiral de mentiras que tuvieron un impacto directo en la economía de las familias.

Con el correr del año 2020 y lo que va del 2021 ni el optimismo del presidente de la República, ni las conferencias vespertinas del subsecretario López-Gatell sirvieron o han servido para detener los miles de infectados y de fallecidos por el Covid-19. México se convirtió en uno de los países que manejaron de forma pésima la pandemia. A un año de la pandemia, nada le ha salido bien al gobierno federal denominado de Cuarta Transformación.

El escenario catastrófico se rebasó, el presidente de la República, gobernadores de los estados y el subsecretario López-Gatell se han infectado, las escuelas se mantienen cerradas, los recursos e insumos para el personal médico aún son escasos, el luto de miles de familias es irreparable, las vacunas anunciadas desde diciembre del año pasado se van colocando a cuenta gotas, el plan de vacunación ha sido un desastre, el presidente López Obrador sigue en su burbuja denominada 4T y el subsecretario López-Gatell mantiene sus conferencias vespertinas haciendo recuento diario de fallecimientos. De muy poco sirvieron los apoyos anunciados a microempresarios, mismos que se manejaron en la opacidad. Aumentó el desempleo, se limitó la inversión, el aprendizaje en casa no fue aprendizaje y la nueva normalidad no se vislumbra.

A un año de la pandemia México acumula más de 200 mil fallecidos, se presume la llegada de cargamentos de vacunas que no se aplican de forma eficiente, el presidente de la República y el subsecretario López-Gatell dicen que los medios de comunicación lucran con el dolor de la gente. Las cifras ahí están, no son una obsesión como dicen las autoridades federales, la realidad se impone a la cerrazón presidencial, empresas y negocios han desaparecido, mantener cerradas las escuelas tendrá un impacto negativo en el aprendizaje de niños y niñas y tener sin vacunas al personal médico es otro de los caprichos presidenciales. Mientras eso ocurre, el presidente López Obrador parece estar más empeñado en amenazar y mantener sus pleitos con la prensa, se ocupa de la defensa de los candidatos de su partido político, muestra sin pudor sus amagues autoritarios hacia las autoridades electorales y con todo aquel que lo exhiba como un gran mentiroso.

 

Commentarios

comentarios

Más vistas

To Top